La segunda generación, ¿y la tercera?

En octubre del 2005 se desarrolló la impresionante violencia de los banlieue («suburbio») en Francia, se encendieron las alarmas al darse cuenta de que los manifestantes de aquellas revueltas eran árabes nacidos y educados en Francia. ¿Qué había pasado con ellos? ¿Había fallado la educación? ¿No se había sabido educar en los valores de la República. ¿Pesa más la religión que la educación? Las preguntas se sucedían…

El 4 de septiembre del 2007 Sarkozy presidente de la República escribía “Una carta a los educadores”. En ella señalaba: “Educar es intentar conciliar dos movimientos opuestos: el que pretende ayudar a cada niño a encontrar su propio camino y el que le empuja a inculcarle lo que cada uno cree justo, bello y verdadero. Durante mucho tiempo la educación ha descuidado la personalidad del niño.

….Antiguamente había en la educación, sin duda, demasiada cultura y muy poca naturaleza; actualmente, sin embargo, tal vez haya demasiada naturaleza y muy poca cultura. Antes se valoraba demasiado la transmisión del saber y de los valores; hoy, al contrario, ya no se valora demasiado… No se trata de recuperar la escuela de la IIIª República, ni la de nuestros padres, ni incluso la nuestra. Lo que nos incumbe es responder al desafío de la economía del conocimiento y a la revolución de la información.

…El objetivo no es ni contentarse con un mínimo fijado de antemano ni sumergir al niño en una marea de conocimientos tal que sea incapaz de dominar ninguno. Se trata más bien de esforzarse en dar a cada uno el máximo de instrucción que cada uno puede recibir, empujando lo más lejos posible su gusto por aprender, su curiosidad, su largueza de espíritu, su sentido del esfuerzo. La autoestima debe ser el principal ariete de esta educación.”

Y terminaba: ”Cada uno de Ustedes es consciente, lo sé, de la importancia del desafío al que nos enfrentamos. Cada uno de Ustedes comprende que la revolución del saber que se está produciendo ante nuestros propios ojos nos impide repensar el sentido mismo de la palabra “educación”. Cada uno de Ustedes es consciente de que ante la dureza de las relaciones sociales, de la angustia ante un futuro vivido como una amenaza, el mundo necesita un nuevo Renacimiento que no surgirá sino gracias a la educación. Nos toca a nosotros retomar el hilo que discurre desde el humanismo del Renacimiento hasta la escuela de Jules Ferry, pasando por el proyecto de las Luces. El tiempo de la refundación ha llegado. A ella les invito. La conduciremos juntos. Ya hemos tardado demasiado.”

Diez años después se ve que aún  Francia no ha encontrado el punto de integración de la tercera generación,  los atentados desarrollados en Paris o Niza demuestran que en Francia, ahora en España, no se ha sabido integrar a algunos de los nacidos o que han venido a España muy pequeños y han sido educados en nuestro sistema y se integran en nuestra escala de valores. Da escalofríos el pensar que personas que han estado al lado de otros jóvenes españoles, que todos describen como “normales” y educados pudieran durante meses llevar una doble vida y estar preparando un atentado que si no hubiera sido por el azar habría sido una inmensa catástrofe.

La sociedad civil debe indubitablemente involucrarse en una seria reflexión y presionar a los políticos, a los que tristemente estamos observando que están más preocupados por los dimes y diretes de sus muy particulares cuitas partidistas, que de liderar un movimiento social que de no desarrollarse nos lleva indefectiblemente a la catástrofe.

Seguiremos escribiendo sobre el tema.

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