
Pocos minutos después de que el Gobierno de Quim Torra tomará posesión y mientras el Ejecutivo mantuvo su primera reunión de trabajo, miembros de la Generalitat colocaron en el balcón del edificio una pancarta con un lazo amarillo a favor de los políticos encarcelados y fugados.
La pancarta reclama su libertad en catalán e inglés y de esta forma se cumple una de las primeras promesas que hizo el presidente Quim Torra en su investidura.
La que debería ser institución de todos los catalanes se convierte de esta manera en la casa del separatismo, con un gobierno que desea seguir dividiendo a la sociedad catalana. Una soberana irresponsabilidad.
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