El Pavelló Hospitalari Penitenciari de Terrassa ha sido escenario de dos episodios violentos consecutivos protagonizados por un mismo interno los días 15 y 16 de septiembre. En un intervalo inferior a un día, tres trabajadores del centro sufrieron agresiones físicas de consideración mientras prestaban apoyo a los servicios sanitarios.
El primer incidente se registró la tarde del 15 de septiembre, alrededor de las 18:15 horas, durante una asistencia médica rutinaria en el interior de una habitación. Aprovechando la ausencia momentánea de la enfermera, el recluso profirió insultos y amenazas de muerte contra el funcionario presente antes de agredirlo físicamente.
Durante este primer ataque, el recluso propinó varios golpes en la cara al trabajador y lo sujetó fuertemente por el cuello mediante una técnica de estrangulamiento. La intervención de otra empleada, alertada por los gritos de socorro, evitó consecuencias fatales y permitió liberar a la víctima, que posteriormente fue trasladada a urgencias.
Las agresiones se reprodujeron a la mañana siguiente, cerca de las 10:50 horas, cuando el mismo individuo volvió a ser atendido por personal sanitario en el recinto hospitalario. Tras exigir tabaco de forma intimidatoria y proferir nuevas amenazas letales, el interno acometió contra dos nuevos agentes de custodia de manera simultánea.
Uno de los funcionarios recibió un puñetazo en el rostro, en la nuca y diversos impactos en el tórax. El segundo efectivo interviniente sufrió patadas en el abdomen y en el hombro mientras trataba de reducir al agresor, quien mantuvo una actitud violenta activa con patadas, arañazos y escupitajos.
Ambos profesionales precisaron asistencia médica a través de la mutua laboral debido a las lesiones sufridas durante la contención del recluso. Desde el sindicato SICAP-FEPOL se ha calificado la situación de extrema gravedad, rechazando que estos hechos puedan considerarse simples incidencias regimentales ordinarias.
Ante estos sucesos, la organización sindical reclama una respuesta judicial firme que incluya asistencia jurídica integral para los afectados y la personación activa de la Generalitat en los procedimientos penales. Asimismo, exigen que se reconozca y defienda plenamente la condición de agentes de la autoridad de los empleados públicos.
El sindicato ha criticado duramente la gestión actual de la seguridad en los centros penitenciarios, advirtiendo que la integridad de la plantilla no puede quedar supeditada a la improvisación o a la fortuna. Por este motivo, exigen una revisión urgente de los protocolos de acceso a habitaciones, las valoraciones de riesgo y los mecanismos de prevención.
La gravedad de los hechos ha motivado una exigencia explícita de dimisiones en el ámbito directivo y político catalán. SICAP-FEPOL ha solicitado formalmente la destitución inmediata de Domingo Estepa al frente de la Dirección General d’Afers Penitenciaris, al considerar que su gestión ha fracasado en la contención de la conflictividad. En la misma línea, la central sindical ha trasladado la responsabilidad política última al conseller de Justícia i Qualitat Democràtica, Ramon Espadaler.
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