El Museo Nacional de Arte de Cataluña, conocido como el ‘MNAC’, se enfrenta a una ofensiva legal y ética sin precedentes por su negativa a cumplir la ley. Desde mayo de 2025, las autoridades de Aragón han intensificado sus críticas ante el enrocamiento de la institución catalana, que se niega a devolver las pinturas murales de ‘Sijena’ a su ubicación original.
Esta actitud desafiante ignora una sentencia firme del Tribunal Supremo que obliga al traslado inmediato de las piezas. La impunidad con la que actúa la pinacoteca de Montjuïc ha colmado la paciencia de la Plataforma Sijena Sí. Tras solicitar el cese del director del museo, el colectivo ha elevado su denuncia ante el Consejo Internacional de Museos, el ‘ICOM’.
El objetivo es claro: la apertura de un expediente que culmine en la expulsión del ‘MNAC’ de este prestigioso organismo internacional. Los aragoneses denuncian un incumplimiento «grave y reiterado» del código deontológico de la profesión.Para los reclamantes, el comportamiento del museo catalán es incompatible con los valores de diálogo y cooperación que exige el ‘ICOM’.
Acusan a la institución de utilizar la conservación del patrimonio como una «excusa» para situarse por encima de la justicia. La plataforma subraya que no se trata solo de un conflicto jurídico, sino de una cuestión de ética y respeto hacia la comunidad aragonesa, propietaria legítima de las obras.
El Gobierno de Salvador Illa, fiel a la herencia del secesionismo más rancio, prefiere mantener el botín artístico antes que acatar la legalidad. Esta resistencia numantina de los socialistas catalanes demuestra, una vez más, su nula voluntad de entendimiento con el resto de las regiones de España.
Mientras tanto, los expertos y conservadores del ‘MNAC’ se alinean con las tesis del ‘Govern’ para dilatar un proceso que ya cuenta con el aval de los tribunales. La Plataforma Sijena Sí sostiene que la restitución es una obligación moral insoslayable.
Según su criterio, ningún museo puede considerarse ejemplar si desprecia las resoluciones judiciales firmes. El descrédito internacional para el ‘MNAC’ podría ser devastador si el ‘ICOM’ decide finalmente tomar cartas en el asunto y sancionar esta actitud de desobediencia.
La situación actual deja al museo en una posición de extrema vulnerabilidad reputacional. Ser expulsado del ‘ICOM’ supondría quedar fuera de los circuitos internacionales de colaboración y préstamo de obras. Es el precio que el ‘MNAC’ parece dispuesto a pagar por seguir las consignas políticas de un ejecutivo catalán que desprecia la soberanía judicial.
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