Salvador Illa ha recibido un nuevo baño de realidad parlamentaria este martes. El grupo de Esquerra Republicana ha formalizado el registro de su enmienda a la totalidad contra los presupuestos de la Generalitat. La formación encabezada por Oriol Junqueras eleva así el tono ante la incapacidad de los socialistas para garantizar el botín fiscal.
El ‘Govern’ se encuentra ahora mismo en un callejón con una salida muy costosa. Tras el portazo de los ‘separatistas’ de Junts este lunes, Illa solo cuenta con el apoyo de los seis diputados de los Comuns. La debilidad del PSC es manifiesta al no poder asegurar las cuentas públicas sin pasar por el aro de sus socios de investidura.
La exigencia de los republicanos es clara y se centra en la recaudación del 100% del IRPF. Elisenda Alamany, secretaria general de ERC, ha sido tajante al afirmar que no avalarán la «resignación» del ejecutivo catalán frente a las reticencias del PSOE en Madrid. Para ERC, la supervivencia de Illa en la plaza Sant Jaume depende exclusivamente de que Pedro Sánchez ceda las llaves de la caja.
En una reciente entrevista en ‘El Matí de Catalunya Ràdio’, la dirigente secesionista ha marcado el terreno de juego. Ha asegurado que no les corresponde a ellos solucionar las carencias del PSC con sus «colegas del Estado». La presión se traslada ahora directamente al Palacio de la Moncloa, donde se decide el futuro financiero de la autonomía.
El calendario parlamentario se convierte en un suplicio para un Illa que carece de mayoría propia. Aunque han intentado ganar tiempo dilatando los plazos, la fecha límite del 18 de marzo para presentar enmiendas a la totalidad acecha al ‘Govern’. El debate de las enmiendas está fijado para el día 20, dejando un margen escaso para evitar un fracaso estrepitoso.
Desde el PSC se intenta vender optimismo, pero la realidad de las comisiones en el Parlament muestra otra cara. El ejecutivo solo ha logrado seducir a la extrema izquierda, un apoyo insuficiente para una cámara de 135 escaños. La gestión de Illa queda así hipotecada a los caprichos de quienes buscan el privilegio fiscal permanente.
El tono de Alamany refleja que los republicanos no tienen prisa por rescatar a los socialistas. Ha advertido que «pasan cosas raras» cuando un gobierno presenta sus cuentas sin tener los votos atados previamente. Es un aviso a navegantes sobre la fragilidad de una legislatura que nació de un pacto de conveniencia.
Si no hay un compromiso explícito del Ministerio de Hacienda, el presupuesto de 2026 podría decaer antes de nacer. La consellera Alícia Romero ya ha avisado de que las finanzas se tensionarán peligrosamente a partir de abril si persiste el bloqueo. Sin embargo, la prioridad de sus socios parece ser más la cuota política que la estabilidad institucional.
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