El caso de Víctor García, primer teniente de alcalde socialista en Rubí, es un ejemplo de cómo se están tensionando las costuras del PSC, un partido que por oportunismo político y retener el poder ha cedido la política económica – concierto fiscal -, la política cultural y la política lingüística a Esquerra Republicana, cuando la inmensa mayoría de sus militantes y cuadros medios no son separatistas.
García, en un tenso pleno municipal en el que el equipo de gobierno (PSC y Comunes), con el apoyo de PP y VOX tumbó la propuesta de ERC de regalar 1.500 euros a la entidad pancatalanista La Bressola – mantiene escuelas de inmersión en catalán en el sur de Francia – protagonizó una polémica a cuenta del catalán.
Durante el debate el teniente de alcalde Víctor García se enzarzó con la regidora de la CUP Marina Dolset sobre si el valenciano o el mallorquín son lo mismo que el catalán. García, que es licenciado en Filología Hispánica, acusó a Dolset de tener una «visió protoimperialista de la lengua» por defender que es el mismo idioma.
Poco después García recogió cable y se disculpó por sus palabras. Un mensaje en X del consejero de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila defendiendo la unidad del catalán fue la puntilla a una salvaje campaña mediática de la prensa separatista contra el regidor socialista. Vila es un gran defensor de La Bressola y así ‘castígó’ al regidor socialista por osar defender el voto en contra de la ayuda de Rubí. Y de paso se ganó el aplauso de los periodistas pancatalanistas, que son legión en la prensa barcelonesa.
Pero García no es un radical al que se le ha ido la lengua en un pleno. Es un docente en la enseñanza pública muy respetado en Rubí y que ha dirigido un instituto. Es alguien que representa bien lo que es el alma constitucionalista del PSC y que ha llegado a ser primer teniente de alcalde de una localidad de más de ochenta mil habitantes.
El castigo mediático e institucional que ha recibido es una bofetada a buena parte de los cargos del PSC que desconfían de siempre de la institucionalidad de un partido como ERC, al que definen como una formación «radical» y «nada de fiar». La obsesión lingüística del separatismo está quebrando las costuras de unos socialistas que han pactado con ERC por puro interés, pero que ven que mientras los separatistas no aflojan ellos tienen que ir cediendo en todas las cuestiones lingüísticas.
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