La necesidad de la unidad de acción

Las principales entidades cívicas catalanas constitucionalistas, desde Empresaris de Catalunya a Societat Civil Catalana, pasando por Concordia Cívica, Llibertats o el Grup de Periodistes Pi i Margall, poco a poco van consiguiendo cierta unidad de acción, lo que es imprescindible para que la causa de la buena convivencia entre todos los catalanes y el resto de españoles triunfe en detrimento del separatismo, ideología sembradora de discordia.

Muchas de ellas, incluyendo a entidades como Somatemps, Alternativa Ciudadana Progresista y Espanya i Catalans, apoyaron esta semana un manifiesto conjunto de respuesta al editorial pro-referéndum del New York Times, lo que indica que la unidad de acción constitucionalista se va construyendo, sin prisa pero sin pausa. Otro buen síntoma fue el aluvión de comunicados (Pi i Margall, SCC, Concordia Cívica) denunciando el ataque a la libertad de expresión que suponía la moción de la CUP y sus socios de Junts pel Sí que vinculaba las subvenciones públicas a los medios de comunicación con permitir la inserción de publicidad a favor de la consulta ilegal.

Frente al poderío mediático y político del que goza la ANC y Òmnium Cultural dentro del bando separatista, la sociedad civil que representa a la mayoría de los catalanes, que no son secesionistas, va cogiendo músculo. Los siguientes retos serán la organización de los actos del 12 de octubre y el 6 de diciembre, en el que todos los grupos deberán ceder si se desea seguir trabajando a favor de la unidad de acción constitucionalista.


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