Ante la llegada masiva y descontrolada de personas que vienen del norte de África y de Oriente, la inmensa mayoría musulmanes, cuando llegan a España se insertan sobre todo en grandes ciudades, donde es más difícil su localización por parte de los servicios de extranjería de la Policía Nacional. Este fenómeno se produce desde hace más de treinta años, y el ingente número de musulmanes que vive en nuestras ciudades ha generado lo que se denomina «barrios islamizados». Pero, ¿cuáles son las fases de la islamización de un barrio?
Fase de llegada
Cuando llegan se establecen con preferencia en los barrios donde viven amigos o parientes que los acogen. Al principio al ser un fenómeno incipiente, los españoles residentes en esa zona los perciben como un elemento exótico, sobre todo por la vestimenta medieval de sus mujeres y por sus costumbres, y no muestran reparos en relacionarse amigablemente con ellos.
Fase de implantación
Cuando su número empieza a ser abundante, ya son considerados como una minoría cultural. Su presencia se hace notar con la compra, alquiler y en muchos casos ocupación ilegal de viviendas. Paralelamente abren comercios y carnicerías enfocados solo para musulmanes, en los cuales los vecinos tradicionales casi nunca compran. Este fenómeno acarrea irremisiblemente el cierre definitivo de las tiendas tradicionales del barrio, que ven disminuir sus clientes, o sienten la presión de musulmanes que quieren comprar sus negocios para implantar una tienda islámica.
Fase de posesión
Después de la fase anterior, se puede concluir que el barrio ya les pertenece, porque su presencia en la calle se hace manifiesta. En este estado los vecinos tradicionales se sienten incómodos en una barrio que ya no reconocen como suyo, y empiezan a abandonarlo, yéndose a vivir a otras zonas no islamizadas, o incluso a su pueblo cuando se jubilan vendiendo su piso a un musulmán porque ningún español quiere vivir allí..
Fase de dominio
Esta fase se produce cuando el barrio está totalmente islamizado. En los bloques de viviendas viven mayoritariamente familias musulmanas, ya sean generalmente marroquíes o paquistaníes, y en la calle ya casi todos los comercios son bazares, carnicerías jalal, y fruterías entre otros, regentados siempre por musulmanes. Los rezos se llevan a cabo en la calle, se implantan mezquitas, y se impone la sharia como ley dominante.
Los musulmanes consideran que el barrio les pertenece y lo convierten en un auténtico gueto, o como se denomina «zona no go» donde ya como ocurre en Francia, Reino Unido o Alemania, la policía no se atreve a entrar porque son recibidos a pedradas e incluso a disparos de armas de fuego.
Fase de expansión
Cuando el barrio ya les pertenece plenamente, por un efecto de capilaridad se expanden a los barrios colindantes con las mismas fases que he descrito anteriormente. De esta forma un barrio islámico se convierte en una ciudad islamizada, y con el paso del tiempo en una comarca islamizada, provincia islamizada, comunidad autónoma islamizada y finalmente, Dios no lo quiera, en una España islamizada como hace mil años.
Las matemáticas poblacionales imponen inexorablemente sus números, y parece mentira que después de las experiencias negativas que han padecido otros países europeos, España vaya inexorablemente por el mismo camino destructivo de nuestra identidad nacional y cultural.
Juan Carlos Segura Just
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