Desde la irrupción de Podemos en el Gobierno, el proceso de disolución de España está muy avanzado. En tan sólo dos años los españoles hemos visto un cambio profundo en la política con la degradación total de las instituciones y un cambio relevante en la mentalidad colectiva. Y no es casual, además, sino consecuencia, que España tenga la peor gestión de la pandemia y los peores datos económicos. No, no lo es.
La presencia de la extrema izquierda en el Gobierno y en los Ministerios está llevando a España a una gran decadencia, no solamente económica, que además ha sido acelerada por la pésima gestión del virus, sino de valores. Se trata del mismo proceso de ruptura que se está llevando a cabo en Cataluña desde hace décadas. Se introduce la ideología en todos los ámbitos de vida y a todos los niveles.
En este caso, es, principalmente, ese feminismo morado, la obsesión por el ecologismo y la salvación del planeta y esa necesidad de volver a una mal interpretada II República. Se fomenta el odio hacia el que piensa diferente para dividir a la sociedad en dos y que termine enfrentándose ella misma. Se aviva la crispación, porque la extrema izquierda sí que lo hace, lo que les sirve para justificar la violencia hacia los que piensan diferente, ese jarabe democrático. Todo ello regado con grandes dosis de cinismo y enormes faltas de respeto a la tradición, la ceremonia y las formas. Basta con observar en qué se ha convertido el Congreso de los Diputados, parece más una plaza de pueblo que la sede de la soberanía nacional.
Pablo Iglesias, candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, es el líder de este comunismo, camuflado de falso buenismo y supuestas buenas intenciones. Ahora pretende presentarse como salvador de Madrid en defensa de su falsa libertad, una libertad en la que no cree. Amigo de aquellos que solamente desean romper España y que pisotean la constitución. Pero, en realidad, nos quiere arruinados para que dependamos de sus ingresos mínimos vitales, y les sigamos votando. Nos quiere divididos para justificar ese odio hacia el que piensa diferente. Nos quiere esclavos de su propia ideología. Nos quiere callados y sin libertad y dependientes de un Estado controlador.
Por suerte, ya se les está cayendo la careta y sus incoherencias ideológicas y políticas salen a la luz. Pues van de abanderados de lo social, pero sólo saben subir y subir impuestos. Van de anticasta, pero se han convertido en ricos potentados. Van de antifascistas, pero no respetan la opinión de los demás. Critican duramente la corrupción ajena, pero parece que deberían mirarse sus sobresueldos.
Van de feministas, porque hablan para todos y todas, nada más. Van de tolerantes y respetuosos con la Constitución, pero se alían con los que han dado un golpe de Estado o han defendido la violencia. Van de moderados y son extrema izquierda.
Ya no pueden disimular más sus buenas intenciones, sus actos les delatan. Por eso, el 4 de mayo los madrileños, una vez más, volverán a defender sus libertades como siempre lo han hecho, unas libertades amenazadas día a día desde la realidad morada. Y esperemos asistir a la caída del partido morado, el de todos y todas, el del feminismo intolerante, el de la crispación y el odio, el de los impuestos, el que pretende llevarnos a un escenario guerracivilista, el de las expropiaciones, el que odia la libertad y a la derecha. Esperemos que empiecen unos nuevos tiempos con el triunfo de la libertad…¡La libertad de todos!
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















