El próximo martes 31 de marzo, el RCDE Stadium volverá a abrir sus puertas para un compromiso internacional: el amistoso entre España y Egipto. Más allá del componente deportivo, el foco para la afición perica se centra en un nombre propio: Joan García. El guardameta, ahora en las filas del FC Barcelona, regresa a la que fue su casa.
La postura que debe adoptar los aficionados blanquiazules que vayan al encuentro es clara: indiferencia absoluta. Se trata de un partido de la selección nacional y el objetivo principal es disfrutar del evento sin enturbiar el ambiente. Pitar a un jugador que viste la camiseta del combinado nacional, independientemente de su pasado o su presente en un club rival, resulta contraproducente. El RCDE Stadium siempre se ha caracterizado por ser un escenario ejemplar en las visitas de «La Roja». Mantener esa imagen de señorío y profesionalidad es fundamental para la reputación del club y su masa social.
Si Luis de la Fuente decide dar la alternativa a Joan García —quien ya fue descartado en el duelo previo ante Serbia—, el seguidor perico no tiene motivos para celebrar. Su salida del club y su actual situación profesional hacen que cualquier muestra de entusiasmo esté fuera de lugar.
En resumen: no a los pitos: para evitar polémicas innecesarias y mantener el respeto al partido. No a los aplausos: por coherencia con el sentimiento de la afición tras su marcha. La consigna para el martes es disfrutar de la selección y tratar la presencia del portero de Sallent con la distancia fría que merece su actual estatus.
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