Que Laia Estrada pudiera romper una fotografía del Rey Felipe VI desde la tribuna del Parlament sin que la Mesa de la cámara censurara de manera contundente su actitud demuestra el nivel de degeneración institucional al que ha llegado la política catalana. Solo PP y VOX, cuyos diputados abandonaron el hemiciclo como señal de protesta, mantuvieron la dignidad de la institución.
Raquel Sans (ERC) que como vicepresidenta presidía el pleno, demostró el poco respeto que tiene el separatismo hacia las instituciones comunes a todos los españoles. El PSC no cargó con dureza contra Estrada, demostrando con quién están. Con esta ralea es con la que pactan, cada día, los socialistas. Con la CUP la política de vivienda, con ERC casi todo lo demás, con Junts la impunidad del separatismo.
Tanto el PSC como el PSOE han decidido que estos personajes, que no respetan la dignidad de sus cargos, tengan un peso político desproporcionado en consonancia con su apoyo social. Sin la complicidad socialista no serían nada. Pero ahí está Sánchez e Illa alimentándolos.
Cada vez que la CUP y las entidades de su entorno montan uno de sus numeritos lo hacen porque saben que ahí está la poderosa máquina socialista para blanquear sus desmanes. Son los socialistas los que no persiguen a estos radicales para que sigan campando a sus anchas. Ahí están las agresiones constantes a los jóvenes de S’ha Acabat! o los señalamientos de Arran. Todo les sale gratis.
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