Este domingo se cumple el tercer aniversario de los hechos del 20 de septiembre de 2017 ante el Departamento de Economía de la Generalitat, y de los discursos de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart encima de un coche destrozado de la Guardia Civil ante una masa amenazante que intentó impedir que una delegación de personal judicial hiciera su trabajo.
En vez de mostrar arrepentimiento por destrozar bienes públicos e incitar a miles de personas a intimidar y amenazar al personal judicial que hacía su trabajo, dentro del proyecto de golpe de Estado secesionista, los ‘Jordis’ este domingo se han reafirmado en que lo que hicieron no era nada punible. E incluso se muestran orgullosos de sus acciones.
Claro. Que miles de personas amenazantes rodeen un edificio, destrozando vehículos policiales es una «fiesta». Por eso no se entiende las continúas filtraciones por parte del Gobierno a ciertos medios de comunicación sobre las posibilidades de indultar o de reformar el Código Penal.
El objetivo, sacar lo antes posible de prisión a los dirigentes secesionistas que intentaron acabar con la democracia en Cataluña condenando a millones de catalanes a ser extranjeros en su propio país, privándoles de derechos cívicos y ciudadanos. No se entiende que el Gobierno de España se preste a estos enjuagues. Es, simplemente, una indecencia.
Comentario editorial de elCatalán.es
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