Junts ha dado marcha atrás y no apoyará una moción de censura contra la alcaldesa de Ripoll (Gerona), Silvia Orriols, de Alianza Catalana, un partido aún más hispanófobo e islamófobo que la formación de Puigdemont. En un comunicado que han hecho público hoy los neoconvergentes aseguran que «en otras condiciones, la oportunidad de presentar una moción de censura estaría fuera de duda. Pero las condiciones que se viven en Ripoll hacen que ahora sea inviable».
Y es que Junts había encargado – lo desveló el digital Nació – una encuesta interna que dejaba claro que buena parte de los habitantes de Ripoll rechazaban esta encuesta. Y es que el ‘caso Orriols’ es muy preocupante para los de Puigdemont. Por una parte, Alianza Catalana les quita votos, los separatistas conservadores más radicales que quieren ‘caña’ contra «España» y contra los emigrantes de origen árabe o magrebí.
Pero por otra, la gran mayoría de los votos que le dieron la alcaldía a Orriols tras las elecciones de mayo de 2023 – gobierna en minoría, con 6 de los 17 regidores – vienen de Junts. Orriols pasó de 1 regidor – ella – en 2019 a 6 en el 2023, los cinco que perdió Junts. ¿Qué significa? Que es imposible detener la sangría de votos si Junts pactaba una moción de censura con ERC, la CUP y, sobre todo, el PSC.
Esta mezcla resulta demasiado indigesta para el electorado de Junts en la Cataluña interior, y hubiera permitido a Orriols convertirse en el adalid del «separatismo auténtico» frente al «sucursalismo» de ERC y Junts y los «españoles» del PSC. Junts ha visto el abrazo del oso que le ofrecían ERC y PSC: darle la alcaldía de Ripoll a cambio de debilitarle facilitando un trasvase de votos de Junts a Alianza Catalana en toda Cataluña. Y se ha negado a caer en la trampa.
Es el problema del esencialismo y el fanatismo que Junts ha alimentado en los últimos años con personajes en sus filas tan siniestros como Quim Torra, Clara Ponsati, Josep Costa, Laura Borràs o Juan Canadell. Han vendido tanto la mentira del «espíritu del 1 de octubre» y el «presidente legítimo en el exilio» que cuando Puigdemont ha comenzado a pactar con los socialistas la intención de voto de Silvia Orriols se ha disparado.
Pero la moción de censura en Ripoll no era la mejor solución para los ‘juntaires’, que seguirán compitiendo con Orriols endureciendo sus propuestas en materia de inmigración, defensa del monolingüismo en catalán y seguridad para intentar desactivar las opciones de la todavía – y, parece ser, por mucho tiempo, alcaldesa de Ripoll -.
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