Durante los últimos años en España hemos asistido a la aparición de todo tipo de noticias casi catastróficas en el ámbito de la seguridad digital, con hackeos que han afectado a universidades, laboratorios, ministerios, e incluso el SEPE. Las consecuencias de estos ciberataques han sido muy serias, con pérdidas millonarias y considerables retrasos en todo tipo de procesos administrativos en nuestro país.
Como los objetivos de los hackeos que se abren camino hasta las páginas de noticias acostumbran a ser grandes instituciones y empresas, existe la sensación –errónea– de que los hackers no tienen interés en atacar a los usuarios individuales. No obstante, esta sensación es muy equivocada, y, de hecho, la gran mayoría de los hackeos que se producen a diario en todo el mundo tiene como víctima a usuarios de internet a título personal.
Es importante entonces comprender al detalle cómo se producen estos hackeos, qué es lo que buscan los ciberatacantes, y cuáles son sus principales vectores de ataque. Además, debemos hacernos con herramientas de seguridad digital como un antivirus, una VPN que nos dé la opción de una prueba gratis como CyberGhost VPN, y navegadores robustos que eliminen los rastreadores y las cookies no deseadas con mayor eficacia que Google Chrome.
¿Cómo piensan los hackers?
El planteamiento general de los hackers es bastante sencillo, si nos paramos a pensarlo durante un momento. Se trata de especialistas informáticos que cuentan con toda una serie de habilidades técnicas a las que buscan sacarle un rédito monetario a través de la estafa digital. Esta estafa puede producirse de diversas maneras, por ejemplo infiltrándose en un sistema para robar información, o sencillamente engañando a los usuarios para que la faciliten.
Si un hacker lograra infiltrarse en los ordenadores de Rheinmetall, podría chantajear a la empresa a cambio de no divulgar los planos de los nuevos tanques Panther KF51, por ejemplo. Ahora bien, cabe esperar que una empresa militar como Rheinmetall tenga una seguridad digital casi inexpugnable. Por eso la mayoría de los ciberatacantes eligen a víctimas particulares para sus ataques. Hay menos dinero en juego, pero el hackeo es mucho más fácil.
Esto es lo que debemos tener claro fundamentalmente cada vez que nos conectamos a internet. Aunque no seamos ministros o directivos de empresas, los hackers pueden tratar de estafarnos para robar el dinero de nuestras tarjetas bancarias. El dinero es dinero sin que importe de dónde provenga, así que no debemos ponerles las cosas fáciles, y debemos adoptar una actitud defensiva ante estas amenazas.
Las medidas de protección básicas
Si no queremos caer víctimas de estos hackeos, hay algunas medidas de seguridad que debemos tener en cuenta. La primera ya la hemos mencionado más arriba: es necesario contar con una herramienta antimalware que mantenga nuestros dispositivos libres de virus, porque los estafadores los pueden usar para robar contraseñas. Además, también debemos usar una VPN para proteger los datos de nuestra conexión a internet, sobre todo al hacer pagos.
Por otra parte, también debemos ser muy cuidadosos con el phishing, porque es una de las técnicas más empleadas por los hackers para tratar de estafarnos. Los ataques de phishing consisten en intentos de suplantación de identidad donde los hackers pueden hacerse pasar por una entidad bancaria, una tienda online, o incluso un familiar cercano que de la noche a la mañana nos pide dinero para salir de un aprieto.
En cuanto a los pagos digitales, deben protegerse con un conjunto de capas extra todavía mayor. Por ejemplo, la mayoría de las aplicaciones de banca online ahora nos permite establecer un sistema de autenticación en dos pasos para confirmar las transacciones. Siempre debemos activarlo cuando tengamos ocasión, porque esto puede impedir a un hacker gastar el dinero de la cuenta sin nuestro permiso.
Finalmente, deberíamos mantener una buena higiene digital que limite los vectores de ataque por parte de los hackers. Una frase así puede ser difícil de interpretar si no se tiene experiencia informática, pero no te preocupes. Lo que quiere decir es que elimines las cuentas de internet que no usas, porque los ciberatacantes con frecuencia las aprovechan para averiguar nuestras contraseñas o nuestros datos financieros. ¡Cuantas menos cuentas tengamos, mejor!
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