El acercamiento de la formación de Junts con radicales que nunca formaron parte del pujolismo, indica el giro de esta formación hacia sectores antisistema, para desbordar a Esquerra Republicana y la CUP en la competición para ver quién es más separatista.
Aunque la elección de Jordi Turull como secretario general podría dar a entender que Junts quiere reeditar el pujolismo en su versión 2.0, los sectores más ultramontanos, siguen teniendo mucho peso. Siguen mandando mucho los ultraconservadores obsesionados en su rencor hacia España, como Laura Borràs o Joan Canadell, personas acomodadas que insultan continuamente a todo lo que huela a “español”.
Recordemos el “España es paro y muerte” de Canadell en la época más dura de la pandemia, toda una declaración de intenciones sobre su voluntad de “concordia” con el resto de regiones del país. Y no olvidemos como la actual presidenta del Parlament firmó el ‘manifiesto Koiné’, un documento que exigía la erradicación del castellano como lengua oficial en una Cataluña independiente.
Aunque Borràs parezca que está de capa caída, sigue escorando a Junts hacia un radicalismo extremo que defiende posiciones intransigentes hacia los millones de catalanes que hablamos en español. Basta con ver su apoyo a los que este miércoles reventaron el acto de homenaje a las víctimas de los atentados de Las Ramblas, cuando les saludó tras su lamentable actuación. Nada de «moderación» ni «giro» en Junts. Siguen instalados en el rencor.
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