Cuando ya nos estábamos olvidando de la imagen ridícula que damos, al plantear el cuidado de nuestras costas con embarcaciones hinchables que parecen las de niños en la orilla de la playa, la invasión marroquí de Ceuta nos ha recordado lo impresentable e indecente que es nuestro actual gobierno. En este sentido, la fiabilidad y utilidad de las embarcaciones contra la droga ya han agotado la paciencia de los españoles y, por encima de todo, la de los guardias civiles profesionales y honrados -los que no son elegidos a dedo por Sánchez y su mafia-, al verse incompetentes e indefensos a la hora de hacer frente a la dotación y equipamiento top de los narcotraficantes.
Ahora, como si se tratase de montar un parque acuático, a los inteligentes que tenemos calentando sillones en el consejo de ministros presidido por el maligno esposo de la Bego, se les ha ocurrido perimetrar con una barrera flotante, dando una angustiante sensación de fragilidad, esa conflictiva costa de la ciudad española del otro lado del estrecho gibraltareño. Un obstáculo de risa que recuerda a las embarcaciones que deben controlar el tránsito de estupefacientes por nuestras costas y que, nuevamente, demuestra que no convence, no sirve, no vale y, por supuesto, difícilmente será disuasoria para ese cometido tan fundamental y crítico como es la posible invasión e injerencia en la soberanía nacional española por parte del hostil enemigo marroquí.
Con esa chapuza, que ya se ha visto necesitada de una reparación urgente a los dos días de su instalación, colocada rápido y corriendo para esquivar la patética redacción de una ley y su interpretación por parte del Tribunal Supremo, la sensación que tenemos es que a este gobierno le da todo igual y solo busca la noticia y la apariencia. En definitiva, la foto y discurso propagandístico del papanatas vanidoso al que todos ponemos nombre o de su ministro de Interior.
A la espera de saber si ha habido dejación de funciones y de si se obvió la señalización de peligro por parte de nuestros servicios de inteligencia, lo que haría a este Gobierno cómplice de la invasión, hemos vivido la tensión propia de una falta de activación de los protocolos de seguridad y una nueva invasión de territorio español y europeo, como consecuencia de la regularización masiva puesta en marcha por España y en contra del resto de Europa. Con este comportamiento tan laxo y servil nos tocará volver a tentar a la suerte, sin que haya que esperar demasiado si se cumple el vaticinio de que el próximo día 15 se pueda repetir lo vivido, aunque, al menos en esta ocasión nadie puede cuestionar que estemos todos avisados.
De lo que somos conscientes es de que, mientras tengamos a mindundis sumisos gobernando, tendremos que sufrir más intentos de invasión y, por extensión, más millares de acogidos que se han de repartir por la España que todavía no se ha puesto seria con el asunto. Por culpa de estos radicales sanchistas estamos solos frente a Marruecos, consecuencia del discapacitado proceder de la ruina gobernante y, visto lo visto, apelo a la nación y su respuesta frente al ataque marroquí tras demostrarse que no se puede confiar en este intoxicado e inútil Estado en manos de mamarrachos. Un fraude de Gobierno que no para de conceder y ceder frente a Mohamed VI y, no olvidemos, esos secretos ocultos de Pegasus que tanto nos gustaría conocer a los españoles.
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