
Joan Ferran es un socialista coherente, comprometido con la lucha por las libertades y por los derechos civiles y sociales. Y en la Cataluña de 2019 eso significa combatir ideológicamente las posiciones de un independentismo que se ha echado al monte, y que considera a más de la mitad de los catalanes como ciudadanos de segunda.
De ahí que merezca nuestro aplauso que alguien como él, con una larga trayectoria en el PSC en el puente de mando de esta formación, ponga en cuestión la decisión del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Barcelona de haber aceptado que la regidora Laia Bonet forme parte del pleno del Diplocat.
El Diplocat es un ente creado para potenciar lo que los secesionistas denominan ‘frente exterior’, que consiste en difundir la propaganda independentista en el extranjero. Además, este organismo está bajo investigación judicial por su presunto papel en la organización del 1 de octubre.
Ya cruje que un ayuntamiento como el de Barcelona, que no está en manos del secesionismo, forme parte de este organismo, y cruje aún más que el PSC haya aceptado el regalo envenenado que le ha hecho Ada Colau.
La alcaldesa es la que ha de formar parte del pleno del Diplocat según sus estatutos, pero como las competencias municipales en temas internacionales recaen en la tenencia de Alcaldía que detenta Bonet, ha aceptado que Colau haya delegado en ella. Grave error. Lo que debería exigir el PSC es que el Ayuntamiento de Barcelona abandone el Diplocat.
La postura de Joan Ferran es valiente, coherente y digna de destacar. Ojalá la Ejecutiva que dirige Miquel Iceta tome nota, porque el marco constitucional español tiene al PSOE, y al PSC, como dos de sus principales constructores desde 1978. No olvidemos que los socialistas han sido el partido que más años han gobernado España desde la aprobación de la Carta Magna.
Por eso no se entiende que los socialistas catalanes apoyen a un organismo, el Diplocat, que solo busca vender en el extranjero el relato separatista que asegura que la Constitución española un corsé liberticida que oprime la sed de democracia del pueblo catalán.
Máxime cuando el último presidente del Gobierno al que el Diplocat tacha de «opresor» ha sido, y de momento sigue siendo, un socialista que se llama Pedro Sánchez.
Comentario editorial de elCatalán.es.
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