En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) y su aplicación e integración en diferentes áreas es cada vez más tangible en nuestra vida cotidiana. En el campo de la biomedicina y la salud, los escenarios que se plantean son esperanzadores: perfeccionar la detección precoz de cualquier patología, obtener diagnósticos más precisos o incluso realizar la monitorización de tratamientos en tiempo real. Sin embargo, toda luz emanada por una nueva tecnología genera sombras que hay que disipar.
El salto cualitativo que la IA está provocando en la biomedicina tiene tres áreas protagonistas: la investigación, la práctica clínica y la formación. En todas ellas se están desarrollando ya nuevas iniciativas que conllevarán mejoras tanto para los profesionales médicos como para los pacientes. Sin embargo, mientras toda esta revolución tiene lugar, existen aún muchas dudas por resolver en cuanto a su aplicación clínica en entornos reales, que no ha alcanzado todavía el mismo ritmo vertiginoso de desarrollo.
«Todo lo que hacemos en el Barcelona Supercomputing Center, como en toda la práctica de la biología y la biomedicina, está cada vez más directamente relacionado con la IA». El doctor Alfonso Valencia, profesor ICREA y director del Departamento de Ciencias de la Vida del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), es uno de los mayores referentes en el campo de la bioinformática y en la aplicación de la IA a la resolución de problemas biomédicos. Valencia participa en un proyecto de identificación de nuevos biomarcadores para predecir el riesgo de recaídas en la leucemia linfoblástica aguda apoyado por la convocatoria CaixaResearch de Investigación en Salud.
Desde su visión como director del Departamento de Ciencias de la Vida del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), confirma que la IA ya es un elemento fundamental en el trabajo diario de su equipo: «Estamos desarrollando iniciativas relacionadas con la interpretación de datos médicos, como por ejemplo modelos fundacionales de lenguaje entrenados en español y en las lenguas cooficiales para aplicarlos a textos biomédicos con el objetivo de interpretar y entender informes médicos. También la estamos utilizando para entender y extraer información de radiografías e imágenes médicas. Pero también aplicamos la IA a genomas y proteínas para investigar cómo puede ayudar a diseñar nuevos fármacos».
Otra gran área de investigación que está llevando a cabo el equipo del doctor Alfonso Valencia es el desarrollo de los llamados gemelos digitales: «Los gemelos digitales son construcciones de ingeniería que simulan en tiempo real el funcionamiento de un sistema. Un buen ejemplo lo constituyen las fábricas de coches, donde a través de un gemelo digital se puede replicar cualquier circunstancia sin tener que modificar nada en el mundo real. En el BSC estamos haciendo simulaciones de sistemas atómicos, de proteínas y de fármacos; también hacemos simulaciones de comportamiento celular para analizar cómo evoluciona y responde un tumor a un fármaco, cómo interacciona con el entorno o con el sistema inmune… Todos estos ejemplos vienen a complementar los sistemas tradicionales de ensayos clínicos porque todavía estamos muy lejos de poder simular toda la complejidad de un organismo y del cuerpo humano».
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