Ni hablar del peluquín

Supongo que soy, como la mayoría de catalanes, una persona orgullosa de serlo y, a la vez, un ciudadano desconcertado, abrumado, ridiculizado, ensombrecido, desprestigiado, dolorido, engañado, castigado, insultado y confuso con todo lo que esta panda de prepotentes, radicales, mentirosos, falsos, chulos, sinvergüenzas, fascistas, interesados, chupópteros y fanáticos han sido capaces de liar con su imaginación enfermiza que, tan solo, ha servido para arruinar, fraccionar, ahuyentar, enfrentar, destrozar, atemorizar, anular, partir, desilusionar y convertir en el hazmerreír del mundo a una comunidad próspera, rica, altiva, envidiada, locomotora, emprendedora, con futuro y alta calidad de vida como es mi tierra, Cataluña.

Y, después del mal trago que ya llevamos digiriendo años ¿de verdad se quiere seguir hablando con quién no escucha?, ¿de verdad se propone ajustar la Constitución a los designios y prebendas del que la ha negado?, ¿de verdad se habla y valora como opción la inmunidad?, ¿de verdad se pide interceder ante la Justicia para liberaciones a la carta?, ¿de verdad no se meterá mano a la educación adoctrinadora que padecen nuestros jóvenes?, ¿de verdad saldrán de rositas los medios de comunicación públicos o “comprados” que han mentido y enaltecido fervorosamente el odio a España?, ¿de verdad soportaremos una Policía Autonómica politizada?, ¿de verdad van a llevarnos al precipicio en base a un referéndum que no lo fue?, ¿de verdad se admiten y legitiman unos resultados precocinados?, ¿de verdad admitimos el fraude como forma de voto y escrutinio?, ¿de verdad merecemos se insulte la integridad e imagen de todos los catalanes ante el mundo con tanta falsedad?, ¿de verdad admitimos que hablen del “pueblo catalán” cuando no son ni la mitad?, ¿de verdad dejaremos que la imagen de España se vea perjudicada en el mundo por todo esta paranoia injustificada?, ¿de verdad la minoría se impone y aplasta a la mayoría?, ¿de verdad tenemos que aguantar todo esto?…

Espero y deseo que las medidas legales establecidas en nuestra Constitución se apliquen sin condicionantes ni rebajas. Y, con ello, que la cárcel acoja a todos los que merecidamente se han ganado a pulso una plaza penitenciaria, dándoles la oportunidad de que mediten durante varias décadas si les ha valido la pena su sedición y rebelión. Y, como resultado de su ingenuidad, esperemos que los que gobiernan España sepan gestionar oportunamente las negociaciones derivadas del restablecimiento y cesión de competencias, evitando problemas a futuro y redignificando una comunidad española como es la mía.

El domingo a las 10:30 en Vía Layetana, a la altura de la Jefatura Superior de la Policía Nacional, empezaremos una jornada de apoyo a España que culminaremos a las 12 horas en la concentración de Paseo de Gracia. ¡Os espero!

Javier Megino es vicepresidente ejecutivo de Espanya i Catalans

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