Esa película de terror ya la hemos visto o el discurso de un prófugo que emitió la tele que pagamos todos

 

Cuando parece que Televisió de Catalunya no podía ir más lejos, va y lo consigue. Ha puesto al mismo nivel a un prófugo, a un ser a medio camino entre El Dioni y El Lute (1), por citar a otros dos maestros de la fuga, y al Jefe del Estado. Si el discurso navideño de Felipe VI fue relegado al 3/24, este mismo canal ha sido el anfitrión catódico del enésimo sermón de Carles Puigdemont, el Houdini catalán.

Puigdemont es un campeón, y da gusto verle recordar a los  ‘presos políticos’, a los ‘Jordis’, a Joaquim Forn y a Oriol Junqueras mientras él da sus discursitos haciendo turismo por el extranjero. En este caso desde la Royal Suite del prestigioso Ladilla Club de Bruselas, famoso por sus bidets de tres chorros, una metáfora del Pi de les tres branques, y su whisky andorrano. Un rincón nostálgico para los exiliados de los Països Catalans en la capital belga.

Muy mal deben estar las finanzas del Legítimo Gobierno Lunático en el Exilio para haber escogido para el discurso de fin de año un marco digno de un anuncio de “Hoteles discretos para viajantes de comercio con amante por 40 euros la noche. Jaboncitos y kit dental incluidos”. Los centenares de millones de euros que se dice se desviaron para pagar el ‘procés’ no les han lucido nada en esta ocasión.

Y dada la inestimable colaboración de Televisió de Catalunya en la emisión, tampoco les hubiera costado nada mandar a un par de profesionales para que hicieran una grabación digna, y así evitar tener que recurrir al Cine Exin del primo de Jordi Turull. ¿No hay ningún becario de Comunicación e Imagen en el Comité de Defensa de la República de Sant Julià de Ramis?

El sermón fue la enésima versión de ‘La matanza del 1 de octubre’, con alusiones continuas a lo malo-malísimo que es Mariano Rajoy y lo mega demócratas que son todos los chicos y chicas de la Revolución de las Sonrisas. Y cómo el malvado Estado español puede dejar de ser un Estado fascista y reaccionario si acepta tres condiciones innegociables:

-Que la República Catalana pueda escindirse de España, porque la consulta del 1 de octubre fue impecable, como lo demuestra que todo el que quiso pudo ejercer su derecho al voto. Hasta seis veces si era preciso.

-Que la República Catalana pueda formar parte de la Unión Europea, sin que España ejerza su derecho de veto, porque no hay nada más europeo que saltarse las leyes, fugarse y dar lecciones de democracia.

-Que España entregue cada año a las comarcas del interior de Cataluña cien mil varones vírgenes y cien mil hembras vírgenes como ofrenda por la superioridad moral, democrática e intelectual de los votantes de la CUP, ERC y Junts per Catalunya. El tener la fortuna de disfrutar a la República Catalana como país vecino implica rendirles pleitesía.

Tras descubrir que las cortinas no hacían juego con su resplandeciente lazo amarillo, y hablar de los valores fundacionales de la República Catalana (“mentir”, “manipular” y “chupar del bote”), dio por acabada la última entrega de la saga más impactante del cine ‘gore’ catalán. Desde ‘Reanimator’ y ‘Braindead’ no se había producido tal conjunción de humoradas y vísceras en las pantallas. El siguiente capítulo, en TV3 en ‘prime time’. Atentos a sus pantallas, aunque solo sea porque les estamos pagando la fiesta.

(1) Ruego a los amigos, familiares y simpatizantes de El Dioni y El Lute no me lo tengan en cuenta. No pretendían ofender a estos dos grandes españoles, ha sido solo un recurso literario.

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