El tablero político catalán vuelve a moverse bajo la batuta de Esquerra Republicana. La formación de Oriol Junqueras ha convocado a su Consejo Nacional este lunes por la tarde. El objetivo es claro: validar si las cesiones del Ejecutivo de Salvador Illa son suficientes para sellar un acuerdo presupuestario.
Esta convocatoria no es un trámite cualquiera, sino la señal de que la negociación ha entrado en su fase decisiva. Tras meses de parálisis y reproches cruzados, los republicanos parecen dispuestos a dar el «sí» definitivo. El tiempo apremia si quieren cumplir con el objetivo de aprobar las cuentas antes de que finalice julio.
La pieza que ha encajado el puzzle tiene nombre propio: el tren orbital. ERC ha puesto sobre la mesa una infraestructura faraónica como condición ‘sine qua non’. Se trata de un proyecto de largo recorrido que busca conectar la periferia barcelonesa sin pasar por la capital, una vieja aspiración del separatismo.
El coste de la operación no es baladí, pues asciende a 5.200 millones de euros. Como viene siendo habitual en las exigencias del nacionalismo, la factura no la pagará el Govern. Los republicanos exigen que sea el Estado quien asuma el grueso de la inversión, derivando el gasto a las arcas comunes de todos los españoles.
La propuesta contempla un despliegue por fases que debería culminar en el año 2040. Un horizonte lejano para un compromiso presupuestario inmediato. Una vez más, el PSOE se ve forzado a hipotecar recursos estatales para garantizar la estabilidad de su sucursal en Cataluña, el PSC.
ERC prioriza el tramo entre Granollers y Sabadell, junto a la creación de diversos intercambiadores. Aseguran que no es necesario empezar desde cero y que se pueden aprovechar infraestructuras ya existentes. Bajo esta apariencia de eficiencia técnica, se esconde una presión política constante sobre el Ministerio de Transportes.
La estrategia es idéntica a la utilizada el pasado mes de marzo. En aquel entonces, la falta de acuerdo sobre la recaudación del IRPF hizo saltar las cuentas por los aires. Ahora, el intercambio de cromos se desplaza a las vías del tren, demostrando que el apoyo de la izquierda independentista nunca es gratuito.
A partir del lunes sabremos si el Consejo Nacional de ERC considera que el botín es suficiente. Todo apunta a que la línea orbital será el nuevo monumento al entendimiento entre el PSC y el independentismo. Un acuerdo que, como siempre, deja interrogantes sobre la equidad de las inversiones en el resto de España.
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