Teresa Freixes es Catedrática Jean Monnet ad personam y vicepresidenta 3ª de la Real Academia Europea de Doctores y colabora con diversas ONG. En esta entrevista nos relata cómo está viviendo el confinamiento en Bruselas, ciudad en la que le ha pillado el confinamiento, y su análisis ante la respuesta de las instituciones europeas ante la crisis del coronavirus Covid-19.
¿Cómo llevas el confinamiento allí en Bruselas?
En confinamiento, como en España, pero con medidas un poco menos rígidas, pues se puede salir a pasear individualmente y guardando las distancias de seguridad. Hace casi un mes que estábamos ya tomando medidas relativas a no hacer nada en grupo, pues veíamos lo que estaba pasando en Italia y las Instituciones europeas enseguida tomaron también medidas internas.
Además, la crisis ha originado un refuerzo de la federación en Bélgica, posibilitando un Gobierno federal fuerte, al que solo se oponen los extremistas flamencos, después de más de 400 días con un gobierno en funciones. El Gobierno federal ha asumido todas las competencias para hacer frente a la crisis y las regiones y municipios han puesto en marcha todos los mecanismos de colaboración. Se agradece fuertemente a todo el personal sanitario y del resto de servicios que se mantienen para hacer frente al virus y, también, que no colapse el país; a las 20 horas, como en el resto de países europeos, aplaudimos en las ventanas y balcones simbolizando que todos estamos con ellos y contra la crisis.
Ahora estamos concentrados en apoyar que las Instituciones europeas den una respuesta común y coordinada con los Estados Miembros, pues se desconoce lo que puede hacer, lo que está haciendo y lo que sería deseable que hiciera, pudiendo, con mayor rapidez. Europa tiene que dar una respuesta adecuada a esta crisis, porque los estados, ni los grandes, pueden hacerle frente individualizadamente. Ya escribí en elCatalán.es lo que UE podía hacer. Y en la web de Citizens Pro Europe hay un apartado dedicado a la acción contra el COVID-19 que se actualiza permanentemente.
Como además, tengo publicaciones pendientes, no tengo tiempo de aburrirme. Aunque, como decía hoy, en una entrevista en El País, un amigo, José Manuel Pérez Tornero, estamos descubriendo lo que significa la ausencia de contacto físico con los amigos, colegas, etc. Estamos cambiando muchos hábitos y estoy segura de que después de la crisis las cosas nunca volverán a ser las mismas que antes.
¿Crees que la sociedad española saldrá más fortalecida de la crisis sanitaria?
Esperemos que sí. Es un momento muy duro el que estamos pasando y no sabemos cuánto puede durar. Tenemos que reflexionar muy seriamente sobre muchas cosas, distinguiendo el grano de la paja, analizando cómo una crisis sanitaria global ha irrumpido en nuestras vidas de un modo tan fuerte e invasivo, viendo cómo cosas que parecían importantes en realidad no lo son y otras que parecían superfluas se han convertido en vitales. Qué es el Estado social, por ejemplo, cómo debe ser administrado y en qué debe centrarse para que realmente sirva a los intereses generales y no a la propaganda.
Y hablando de propaganda, espero que a partir de esta terrible experiencia, que está costando tantas vidas humanas se dejen de usar los resortes políticos en provecho de unos pocos para ponerlos al servicio de toda la sociedad, dando información veraz, dejando de intoxicar y de inventar fake-news, siendo conscientes de que, además de derechos, tenemos obligaciones. Es necesario responsabilizar mejor a los jóvenes y atender mejor a los mayores. Nunca como hasta ahora se ha mostrado con tanta crudeza la irresponsabilidad que ha habido en nuestra sociedad. Eso tiene, necesariamente, que cambiar. Por el futuro de todos.
¿Qué consejos das para hacer más llevadero el paso de los días?
Eso ya depende de cada persona, de lo que puede motivarle y de cuál es su entorno familiar y relacional. Afortunadamente, los que usamos los medios electrónicos o las redes sociales, tenemos ventaja para comunicarnos, porque así no nos sentimos aislados aunque estemos solos. Si los medios audiovisuales se comportaran como debieran, serian un instrumento muy útil no sólo como distracción sino como información y formación. Hemos tenido que aprender a autoorganizarnos y, también, a respetar las normas de una vez por todas. Seguro que no nos gustan algunas, pero están en peligro la salud y la vida de las personas, así que hay que hacer entender esto a los más jóvenes y a los atolondrados (por llamarlos de alguna manera “suave”) de toda edad que pululan por todas partes.
Claro que hemos de continuar siendo críticos con todo, pero en forma constructiva, no destructiva, que hasta hace nada parecía que fuera el deporte nacional. Aprender a pensar, aprender a poner en práctica lo pensado, aprender a ser nosotros mismos a pesar de las nuevas circunstancias, es básico. Cada uno, en su entorno, puede aportar muchas cosas: desde ayudar a los pequeños en su nuevo aprendizaje, seguir trabajando, tomando todas las precauciones, si no se está en los sectores que pueden organizar teletrabajo a domicilio, ayudar en la fabricación o distribución de material sanitario cuando ello es posible, apoyar a todos los que están contribuyendo a que la crisis se solucione. Y, también, aprender. Es una ocasión única para aprender.
¿Qué le dirías a personajes como Quim Torra, Clara Ponsatí o Miquel Buch?
Lo que he venido diciendo en redes sociales. Que deseo que no tengan que lamentar ninguna desgracia en su familia, sus seres queridos o su propia persona.
¿Qué personaje público te ha sorprendido positivamente, y cuál negativamente?
Aquí la lista sería larga y, quizás, tendenciosa… porque todas las personas tenemos preferencias, no sólo ideológicas, también de empatía que sentimos o no en relación con un personaje determinado. También es complicado en mi entorno, pues es muy “transnacional” y ahí también influyen otros factores. La verdad, sorpresas pocas.
Sí quiero destacar que han parecido positivas las medidas que se han acordado en el Decreto del estado de alarma y las normas que lo desarrollan, porque desprenden una visión solidaria de Estado y en coordinación con propuestas de la Unión Europea, cosa que es muy necesaria porque de esta crisis o salimos todos juntos o no salimos nadie. Lo negativo, aunque no me ha sorprendido, gira en torno a la insolidaridad que desde los de siempre se ha proyectado. Afortunadamente el Estado de Derecho funciona. La crisis lo está demostrando. Ahora será necesario extraer lecciones.
¿No hubiera sido imprescindible una mejor coordinación a nivel de Unión Europea?
Sobre todo una mayor rapidez en las respuestas. La UE tiene una “maquinaria” de toma de decisión muy compleja; es lenta y cuesta ponerla en marcha. Pero tiene base jurídica sólida para ello y, una vez que ya se han comenzado a tomar decisiones, vamos a comprobar cómo su efecto va a ser positivo. Se está centralizando la repatriación de miles de ciudadanos europeos y sus familias que están repartidos por todo el mundo y quieren regresar a sus casas. Se ha establecido un “corredor verde” terrestre para que las mercancías y productos de primera necesidad tengan prioridad, porque el mercado único precisamente lo que hace es que los productos se puedan intercambiar según necesidades, sobre todo cuando se produce una crisis. Se ha relajado informalmente el Pacto de estabilidad financiera para que los gastos derivados de la crisis no contabilicen en el déficit y la próxima semana habrá decisiones formales al respecto. Se han habilitado, por parte de la Comisión 720.000 millones de euros para ayudar a los Estados miembros a financiar las medidas que tengan que tomar, investigación sobre vacunas o medicamentos efectivos contra este virus incluída. Se está creando un mecanismo centralizado de adquisición y/o fabricación de productos sanitarios que se redistribuirán entre los Estados que lo necesiten.
Y el Banco Central Europeo también ha tomado medidas de ayuda directa por un total, de momento, de 750.000 millones de euros. Hay que tener presente que la UE no tiene otras fábricas ni otro territorio que el de los Estados miembros y que lo que puede y tiene que hacer es coordinar las acciones necesarias, declarando incluso una situación de emergencia europea, que la estamos pidiendo, para que pueda tomar más medidas ejecutivas, además de financiar lo que se necesite a nivel interno, complementando los recursos de los Estados. Nunca nosotros, ni la UE, ni el mundo, se habían enfrentado a algo como lo que estamos viviendo. Hay que tomar todas las medidas necesarias y, para ello, se necesita la colaboración coordinada de todos, instituciones, empresas, ciudadanía… Es muy grave lo que está sucediendo y tenemos que tomar conciencia de ello, y afrontarlo. Que podamos continuar diciendo ¡¡Seguimos!!
Por Sergio Fidalgo
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