Entre dos mundos

Cuando uno analiza lo sucedido estos días en Cataluña, no puede dejar de asombrarse de la tropelía y del daño irreparable que se ha estado ocasionando a una sociedad que ha sido laminada durante décadas, y a la que parece que algunos se han empeñado en destrozar.

Hemos vivido una gran farsa dirigida por unos irresponsables que, con mentiras torticeras, saltándose las leyes y el ordenamiento jurídico, y ayudados por las grandes factorías de propaganda del régimen que han instaurado, intentan dirigir y manipular a una sociedad catalana hacia el abismo y más allá.

Como en el caso del clásico griego Platón y su “mito de la caverna” de la República -y no por la pretendida República Catalana que aún no se sabe si se instauró, aunque de mentirijilla durante apenas 8 segundos… ni tampoco por la griega isla de Ítaca donde algún mesías fijó el rumbo de su timón-  se nos intenta llevar a una realidad distorsionada, a su “post-veritat”.

Intentan mediante el moldeado y manejo del relato y de las imágenes, con la tan de boga post-verdad, que creamos que se celebró un referéndum legítimo votando en unas urnas “tupperware”, sin censo electoral, sin funcionarios ni junta electoral que lo controlara, -en definitiva, sin garantías-  cuando lo que realmente sucedió fue un escandaloso atropello a la democracia.

Pretenden que consideremos como presos políticos a los sediciosos delincuentes que nos han traído hasta aquí, y que han jugado con nuestro dinero a propósito de sus delirios identitarios. Intentan que se otorgue la condición de exiliados a los ex-consellers y al ex-president cuando no son más que fugitivos de la justicia, reos de la más alta traición que un país, un pueblo y una nación pueden sufrir.

En Cataluña quieren tenernos prisioneros entre dos mundos. Es una situación que ilustra hasta qué punto vivimos en una sociedad donde lo que nos llega es pura ficción (dicen que la ficción supera a la realidad). La verdad frente a la postverdad. Como en la alegoría de Platón nos encontramos entre dos mundos, el de los sentidos y el de la razón, y el gran reto que tenemos delante es saber cómo usamos la razón para conocer la realidad y superar la ficción. Dicen que los mitos no respetan la lógica pero que suelen ser racionales, y es aquí donde se ha de reconocer que el presidente Rajoy ha aplicado grandes dosis de racionalidad y ha logrado llevarnos justo hasta donde en este momento nos encontramos.

Rajoy supo jugar bien los tiempos, y pese a la dura oposición inicial tanto de Ciutadans como del PSOE en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, éste se aplicó justo cuando fue necesario, destituyendo al Govern de la Generalitat, cesando a su President, y convocando elecciones al Parlament de Cataluña, sin alteración del estado de derecho. El 155 ha restablecido la Constitución y la legalidad en Cataluña.

Venció la razón, y como en la República de Platón, ahora sabemos qué es la justicia y cómo se expresa en el hombre. Llegó el momento de ejercer nuestra responsabilidad en las urnas el próximo 21-D y de regresar a la Cataluña real. Que estas elecciones sean reparadoras de nuestra sociedad y la mejor forma de recuperar la realidad: una Cataluña dentro de España y europea.

Óscar Ramírez Lara es presidente del PP del Distrito de Sarrià-Sant Gervasi. Candidato número 19 del PPC provincia Barcelona

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