Todavía con las imágenes de los fuegos en Barcelona y la violencia extrema destaca en mi retina los adolescentes encapuchados arrojando adoquines, botellas y todo lo contundente que tenían a mano a “los mozos” y policía en un ambiente de euforia y excitación como si se tratara de uno de esos juegos de las video consolas.
Y es que, para los adolescentes ni la vida, ni la escuela es algo serio, sino una especie de juego. La “responsabilidad “que es la que nos hace crecer como personas y como ciudadanos está ausente de la escuela y por ende en la Sociedad. Todo es “ligero”, algo sin importancia, sin consecuencias. Da lo mismo aprobar que suspender porque se pasa de curso igual, y si no se pasa “como hay que estar en la escuela hasta los 16 años, no importa, los chicos están recogidos”.
Tampoco quienes nos gobiernan (o desgobiernan) hacen gala de responsabilidad. Hace tiempo que sabían que estas algaradas se podían producir. Los ciudadanos de Cataluña también lo sabíamos, aunque nos haya sorprendido su virulencia y sobre todo la enorme proporción de adolescentes que han protagonizado con saña las pedradas a “sus enemigos “y atizado los fuegos en una “guerra” que han interiorizado como una cruzada para salvar a Cataluña de todos sus males.
Es el resultado de 40 años de ideologización inmisericorde. Desde los 3 años en la escuela están oyendo las consignas nacionalistas. Porque ya las letras del alfabeto son las letras de la Independencia. La «i» no es «el palito con un puntito», que es la imagen tradicional, sino que es la “i” de independencia (Ed. La Galera 2014) Y salen los niños de 5 años cogidos de la manita al recreo cantando: “i-inde-independencia“. Así van aprendiendo todas las letras del abecedario siempre referidas a la Cataluña irredenta.
Pero no solo es el abecedario, sino la Historia a través de los cuentos para niños de 5 a 7 años como «L’onze de setembre» con abundantes dibujos y banderas cuatribarradas y se les cuela una bandera con “la estrella” de la independencia (La Galera 2013). Y de esta manera hay nada menos que trece cuentos con las costumbres y fiestas de Cataluña bien adobadas y siempre incluyendo una bandera independentista casi por casualidad, como al descuido.
De 1996 es “Petita història d’Unió Democràtica de Catalunya” (Ed. Mediterránea S.L.) donde se lee “en el Pacte de San Sebastià s’havien compromès a respectar el principi d’autodeterminació de Catalunya com font de legitimitat de la nova Espanya republicana». Lo más apropiado para un cuento de niños. En los actuales libros de Historia la tónica es la misma. Una reivindicación constante de un supuesto “derecho a decidir “porque los catalanes no pertenecemos a España, que somos diferentes y mejores. ¡Claro! Nosaltres sols. España es una rémora. Y no digamos en los libros de la ESO. Hay abundantes trabajos muy pormenorizados que lo denuncian.
Todos estos adolescentes incendiarios tienen la sensación de vivir como protagonistas una aventura épica, fascinante, ¡son héroes! ¡Y se hacen “selfis” con las hogueras de fondo para inmortalizarse aunque sea con la cara tapada!. Están protagonizando un hecho histórico: el comienzo de la Independencia.
No son “infiltrados” señores, “son els nostres xiquets“. Los del uno de octubre.
¿Qué les dirán los profesores cuando lleguen a clase? ¿Alguno pondrá el tema a discusión?
La escuela no es un ámbito desconectado de la vida real especialmente cuando acontecen unos hechos extraordinarios. ¿Acaso plantearán algún artículo de nuestra Constitución ¿Quizá la legitimidad de la fuerza en las sociedades liberales occidentales? ¿El respeto al diferente?
Qué irresponsabilidad, qué enorme irresponsabilidad la de estos gobernantes pasados y presentes que han conducido a buena parte de la ciudadanía catalana a la frustración y al descalabro de la sociedad o quizá a situaciones peores. Porque el “procés” sigue, señores. Esto no se ha acabado. ¡A ver quién pone el primer muerto!
Carmen Leal
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