No hay que dar muchos argumentos ni explicaciones para que quede demostrado, sin posibilidad de que cambie esa impresión que ya es toda una realidad, que el PSOE es cómplice y responsable de lo que están sufriendo nuestros compatriotas ceutíes. Tras la invasión terrestre de finales de julio, orquestada por el poder marroquí y con implicación de su fuerza naval en tareas de supervisión de la injerencia en nuestra soberanía usando aguas territoriales españolas, ya sabemos que detrás de todo también está el poder español, plenamente sumiso y arrodillado ante el de Rabat. Un poder político en España que ha vendido sin pudor a nuestros compatriotas, abandonando a su suerte a los ciudadanos de Ceuta y llevando a cabo correcciones al ritmo que marca la estrategia electoralista del PSOE.
Las dudas acerca de la connivencia con el hermano Mohamed y sus intenciones expansionistas, pretendiendo ese Gran Marruecos al que dimos empuje con la decisión unilateral de Sánchez respecto del futuro del Sáhara Occidental, han quedado disipadas. La conducta de Sánchez y sus palmeros ministeriales, con sus mentiras y falsas promesas, es denigrante. Han conseguido que la noticia más relevante en España, que es la invasión de parte de su territorio por Marruecos, quede en segundo plano para que la vergüenza que acompaña el comportamiento de nuestro humillante gobierno salga de las cabeceras de nuestros noticiarios.
La campaña de silencio que pretende ocultar asuntos tan relevantes como son: los encarcelados del PSOE por corrupción y su peculiar interpretación del feminismo, la condena al hermanísismo del “puto amo”, la espera para saber la condena de la amada Begoña, la mafia y cloacas que se plantearon “sacar de en medio” a la jueza que les atosiga, el comportamiento ladrón del incalificable ZP, la falta de claridad para saber la causa del apagón, la dejadez absoluta de nuestras infraestructuras, el uso electoralista de la vivienda hasta que la portavoz del PSOE demostró ser 30 veces más carroñera que los propietarios del piso de la anciana fallecida tras el mediático deshaucio, el saqueo y destrozo en esas calles calientes avisadas por la extremaizquierda, y, por encima de todo, el comportamiento ruinoso de Sánchez y sus ministros con Ceuta, abandonada tras la invasión, tiene la puntilla con la decisión del PSOE al nombrar candidato al Senado por dicha ciudad a un fanático promarroquí que no considera que hubo invasión y se muestra claramente alineado con los que asaltaron nuestro territorio.
El PSOE ha demostrado sus intenciones, dejando claro del lado que está y difuminado definitivamente todo margen a la duda. Ya sabemos que votar al PSOE supone ir contra Ceuta y contra los españoles que allí viven. Las conciencias espero que hagan su trabajo y se quede la papeleta de dicho partido, coaligado con el Frente extremista, fuera de las urnas. No olvidemos que lo que pase el 29N depende de nosotros.
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