
Santiago Trancón presentó en Barcelona su libro ‘Confesiones de Don Quijote’, una obra de teatro que recrea el encuentro entre Cervantes y don Quijote en su última noche antes de morir.
Es un encuentro entre un personaje real y otro imaginario. El autor defendió que «la esencia del teatro es la unión entre realidad y ficción: realidad ficticia, ficción real. Aquí se acentúa este oxímoron, porque los protagonistas encarnan la unión de esos dos mundos opuestos: Cervantes como personaje real, don Quijote como personaje de ficción».
El acto se celebró en el Café Salambó, en un acto organizado por CLAC. El presentador fue Sergio Fidalgo, director de elCatalán.es.
Asistieron una treintena de personas que llenaron la estancia, entre ellos el diputado de Cs en el Parlament Martín Barra y el ex diputado ‘naranja’ y actual portavoz de dCIDE Antonio Robles. También estuvo Julio Villacorta, ex dirigente del PSC y miembro de la asamblea pro PSOE en Cataluña.
Trancón defendió que «el nacionalismo ha sabido utilizar uno de los principios del arte de la guerra: atacar primero, definir el espacio y las condiciones de la batalla, obligar al enemigo a luchar en el campo propio»
«Por eso, en lugar de destruir a Cervantes, universalmente admirado, es mejor apropiárselo y obligar a los demás a rebatir su tesis. Si lo hacemos, eso reforzará su victimismo revanchista: somos parte de la conjura anticatalana. Imposible romper esta argumentación circular. De ahí las teorías como las del Instituto Nova Història asegurando que Cervantes era catalán, y que se llamaba Miquel Sirvent».
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