
Lo bueno de invitar a Carles Puigdemont o a alguno de los suyos a una fiesta, es que te la van a animar, quieras o no, y te van a montar algún lío.
El portavoz del ex presidente prófugo en el debate de las elecciones europeas de TV3, Aleix Sarri, podía haberse desnudado, con un tanga pidiendo la «freedom» para el ex president prófugo; podía haberse tatuado en su frente la caricatura de su líder y la inscripción Amor de mare o hacer mutis por el foro.
Optó por esto último, tras regalar a Xavi Coral, el moderador, un pendrive que aparentemente contenía el discurso de Puigdemont para el minuto de oro final, pero que lo más posible es que estuvieran los mejores momentos del referente intelectual del líder de JxCAT: Bob Esponja. Eso sí, doblados al catalán.
Nunca lo sabremos, porque no se emitió durante en el debate. Luego, en el programa de análisis del canal 3-24 emitieron un spot publicitario de Puigdemont diciendo que era el vídeo del pendrive. Hubieran salido ganando poniendo a Patricio Estrella en Fondo de Bikini.
Los momentos más animados del debate fueron entre el representante de ERC, Jordi Solé y Jordi Cañas. El secesionista era una mezcla de robot comprado en un bazar y, atendiendo a su peinado, un clic de Famobil.

Pero el modelo «clic de Famobil aburrido», porque era tan soso que más que indignación por su habitual propaganda independentista producía sueño. Parecía que llevaba un metrónomo incorporado.
En cambio el representante de Ciudadanos parecía He-man. En bajito y con menos cabello, pero repartió tanta cera dialéctica que el común Urtasun y Solé todavía deben estar pensando como podían tener tantas hachas clavadas.
Cañas les dijo a los secesionistas y al representante de los comunes todo lo que no querían oír: sus coincidencias a la hora de votar con Le Pen (comunes) y sus apoyos con lo peor de la ultraderecha europea, incluyendo, y es textual, partidos de corte «neonazi» (ERC y JxCAT). Con Cañas en el Parlament en estos años de plomo del secesionismo posiblemente la historia no hubiera sido la misma…
Javi Löpez (PSC), cuya formación es la favorita para ganar las europeas a nivel nacional, fue a no meter la pata, y no lo hizo. Solvente, arriesgando poco y jugando a intentar no meterse en charcos. Le salió bien y demostró que es un eurodiputado experimentado.
Esteban González Pons (PP) estuvo más guerrero e incisivo que el socialista, pero con Cañas al lado es complicado convertirse en el azote del secesionismo.
Como TV3 no podía finalizar el debate sin hacer una de las suyas, el minuto de oro de ERC consistió en un vídeo de Oriol Junqueras con un discurso «vótame que soy un preso político injustamente detenido cuando soy un hombre de paz y megaguay».
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