El ejecutivo de Pere Aragonès continúa con su campaña de persecución contra el castellano, lejos de hacer cualquier mínima autocrítica por el retroceso en el uso del catalán, los mandamases secesionistas han decidido pisar el acelerador y seguir masacrando al español.
El gobierno de Aragonès ya ha puesto en marcha 51 medidas para seguir imponiendo el idioma regional, y otras 44 se encuentran en proceso de estudio, pero tal y como han reconocido, ya en una fase «muy avanzada», por lo que serán impuestas en los próximos meses. Las medidas van desde el sector audiovisual hasta el ámbito de formación de los trabajadores públicos o el Departamento de Educación y Salud.
La intención de los líderes independentistas que rigen los destinos de la Generalitat es que «todo el mundo hable en catalán, todo el día en todos los ámbitos«. La iniciativa separatista recupera el personaje de Queta, una boca saltarina empleada hace algunos años, y durará dos años y se introducirá en el sistema educativo a partir del mes de octubre.
La consellera de Cultura, Natalia Garriga, ha vuelto a tirar del mantra que últimamente utiliza el secesionismo asegurando que que catalán se encuentra en una «situación de emergencia«. Y además, hizo hincapié en que los catalanes inicien las conversaciones en catalán y las mantengan en el tiempo.
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