
Ada Colau era el mal menor en la alcaldía de Barcelona frente al radicalismo secesionista de Ernest Maragall y los suyos. Era escoger entre lo malo y lo peor, y tanto PSC como Manuel Valls han escogido lo que pensaban era menos dañino para la convivencia en la capital catalana.
Pero puestos a volver a poner a Ada Colau en la alcaldía, y por mucho que la alternativa fuera mucho peor, al menos se le podía haber exigido a los ‘comunes’ que se olvidaran de poner el lazo amarillo en la fachada del ayuntamiento.
¿Qué Maragall garantizaba a los comunes seguir en el gobierno municipal? Claro, pero con mucho menos peso del que tendrán ahora tras el pacto con el PSC y el ‘regalo’ de los tres concejales que controla Manuel Valls.
No era un precio desmesurado para mantener la alcaldía, y se le podía haber apretado un poco en este campo. Decirle, «vas a ser alcaldesa, pero lo vas a ser de todos, y ya está bien de romper la convivencia con símbolos que solo representan a una parte de los barceloneses».
Pero no, tanto Collboni como Valls le han dado campo libre en este tema y Ada Colau nada más tomar posesión aseguró que llevaría ese tema a la Junta de Portavoces para volver a poner el lazo amarillo en la fachada del consistorio. Comunes, JxCAT y ERC tienen mayoría sobrada para ganar la votación.
El constitucionalismo es incapaz de conseguir una victoria simbólica siempre que trata con el secesionismo o con el ‘pseudo secesionismo’ de los comunes. Nunca dan un paso atrás cuando se trata de pancartas, lazos amarillos o esteladas. Ellos no renuncian jamás a sus símbolos.
Algunos dirán que no son importantes, que los símbolos no son «cosas de comer». Pues se equivocan, porque a menudo los electores votan más con el corazón que con la cabeza, y en Cataluña se ha visto desde hace años que el tema simbólico es el principal. Y renuncia tras renuncia el constitucionalismo se acerca a la derrota final.
Comentario Editorial de elCatalán.es
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















