Españoles de todo el mundo: Jamás en nuestra historia se había producido una indignidad mayor. Jamás un expresidente del Gobierno había sido imputado por delitos gravísimos. Jamás alguien con esa responsabilidad provocó que España estuviera denunciada por indecencia en los medios internacionales de todo el mundo. Jamás un presidente del Gobierno en ejercicio había sido cómplice de todo ello. Jamás un presidente del Gobierno de España había tenido a su mujer procesada, a su hermano también, a su ministro de máxima confianza en la cárcel, a su número dos del partido —mullidor de los acuerdos con terroristas y golpistas para volver al poder—, a su fiscal general del Estado condenado, y a muchísimos miembros de su Gobierno ya en los juzgados… siendo señalado todo ello como una organización criminal.
Jamás un presidente del Gobierno y su mentor, hoy imputado, habían vilipendiado a las víctimas del terrorismo y a sus familias, a las que los españoles debemos honra permanente y considerar pilares trascendentales de nuestra democracia. Jamás un presidente del Gobierno había despreciado, con la indignidad más abyecta, a los guardias civiles asesinados en Barbate y a los guardias civiles asesinados hace diez días en Huelva. Jamás un presidente del Gobierno había tenido tanta responsabilidad, por no realizar las inversiones necesarias, en tragedias como las de los trenes, riadas, incendios, apagón nacional, pasarelas o pandemia… y, sin embargo, permitir que su organización criminal robara esos presupuestos necesarios y contratara prostitutas.
Jamás un presidente del Gobierno había pactado su permanencia en el poder con un partido cuyo jefe es un terrorista y lleva sangre en sus listas electorales. Jamás un presidente del Gobierno debió su sillón a quienes han dado un golpe de Estado y pacta con ellos su supervivencia y forma de gobierno a diario, en Bélgica o Suiza, siendo sus valedores prófugos de la justicia.
Jamás un presidente del Gobierno había logrado ser elegido en su partido mediante el engaño absoluto, como hemos visto estos días todos los españoles. Jamás un presidente del Gobierno lo había sido debiendo su campaña interna a fondos provenientes de prostíbulos y beneficiándose, a través de su mujer, de los réditos del proxenetismo.
Jamás un primer ministro europeo había sido denunciado en la prensa mundial por la corrupción de su mujer y de su hermano, y calificado en un editorial como “Don Teflón”, jefe mafioso. Jamás un primer ministro español había sido denunciado por la prensa mundial por atacar frontalmente el Estado de derecho, el rule of law, la independencia judicial y la democracia.
Jamás a un primer ministro europeo se le habría ocurrido presionar públicamente al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), desde su palacio presidencial y ante los medios nacionales e internacionales, para lograr una sentencia espuria sobre la ley de amnistía, aquella que le permite mantenerse en su sillón corruptamente a cambio de siete votos corruptos de golpistas y prófugos de la justicia, previa compra corrupta de su autoamnistía.
Jamás un primer ministro europeo se había opuesto al respaldo a la heroica oposición venezolana y había sido cómplice, junto al ex primer ministro imputado anteayer, de una dictadura criminal. Jamás un primer ministro europeo había contravenido las normas esenciales del rule of law, engañado con los fondos europeos y desoído las prohibiciones europeas respecto a compañías chinas que atacan la seguridad de Europa.
Por todo lo anterior, los españoles de toda España y de todo el mundo, de cualquier pensamiento, pero que sentimos respeto por nosotros mismos; que anteponemos la dignidad y la decencia, la libertad y las normas básicas de la democracia; que anteponemos el abrazo, la reconciliación y la paz que nos dimos hace 50 años de manera ejemplar ante el mundo, y que, sin embargo, hoy solo aparecemos ante el mundo como ejemplo de la mayor indignidad, siendo ello imposible de aceptar… juntos nos comprometemos y declaramos:
España no puede seguir siendo el espectáculo más vergonzoso de Europa y del mundo. España no puede soportar ni un segundo más la tiranía de quien es un corrupto y destroza la democracia, porque no cree en ella. Europa no puede aceptar ni un segundo más esta imagen fulminante y desastrosa para las instituciones y ciudadanos europeos.
España, este sábado a las 10:00 en la madrileña plaza de Colón, en la Marcha por la Dignidad —que ha de ser un clamor que recorra toda España y Europa durante un año, hasta las elecciones libres y seguras—, despierta y proclama: Los españoles nos respetamos y nos constituimos en nación que nos otorga la igualdad ante la ley. Los españoles anteponemos, a cualquier idea, nuestra paz y nuestro abrazo permanente.
Los españoles no admitimos la indignidad más abyecta de la corrupción que encabeza el presidente del Gobierno. Los españoles no admitimos más el ataque constante y frontal del presidente del Gobierno a la Constitución, a la independencia judicial y al Estado de derecho; su ataque frontal a la libertad y a la democracia. Los españoles exigimos la dimisión irrevocable del presidente del Gobierno. La indignidad de España ha alcanzado estos días cotas mundiales. Sepamos, el sábado, todos los españoles unidos, mostrar al mundo que vamos a recuperarla de nuevo, plena y para siempre.
Amalio de Marichalar. Conde de Ripalda. Coordinador de “De español a español por la Constitución”. Participante en la “Marcha por la Dignidad” del sábado 23 de mayo, comenzando en la Plaza de Colón (10:30).
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