El ejecutivo de Pere Aragonès ha tomado la decisión este lunes de volver a imponer unas severas restricciones ante el avance del COVID-19. Estas medidas deberán de tener el visto bueno del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, pero el Govern prevé que puedan entrar en marcha la noche del jueves al viernes.
El Govern ha decretado el cierre del ocio nocturno, limitaciones en el aforo en la restauración, comercios, gimnasios y la cultura, y prevé un toque de queda entre la 1 y las 6 horas si la incidencia acumulada a siete días supera los 500 casos, cifra que Cataluña ya roza.
También se limitan a diez personas los encuentros privados y se recomendará el teletrabajo a los funcionarios para reducir la movilidad. Además se ha acordado la reducción del aforo al 70% en el comercio, deporte federado, gimnasios y la cultura, según ha explicado la portavoz del Govern, Patrícia Plaja.
Todo esto llega después de que el ejecutivo de Pere Aragonès alentara a la participación de la manifestación contra el castellano del pasado sábado en Barcelona y donde participaron todos los miembros del ejecutivo catalán. La irresponsabilidad de los separatistas vuelve a ser mayúscula y palpable.
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