Este pasado fin de semana, el separatismo ha llevado a cabo un par de aquelarres independentistas, todo ello 48 horas antes de que el Govern decretara una severas restricciones por el avance del COVID-19.
La primera fue la manifestación del sábado de Somescola contra la presencia del castellano en las aulas catalanas. La otra fue el concierto que llevó a cabo Lluís Llach en el Palau Sant Jordi, al que acudieron 16.000 personas y que fue organizado por la plataforma secesionista Debat Constituient.
Una lectora de La Vanguardia lo ha denunciado a través de un artículo en el diario del Grupo Godó donde denuncia que «no se pidiera el certificado COVID-19» y el «incumplimiento reiterado» de las normas sanitarias contra el coronavirus.
A este aquelarre separatista acudieron destacados dirigentes independentistas como la imputada presidenta del Parlament, Laura Borràs, o el ex presidente de la Generalitat, el inhabilitado Quim Torra, quien colgó un momento del concierto en sus redes sociales.
Ahora el ejecutivo de Pere Aragonès pretende implementar unas severas restricciones sanitarias que pueden ser la puntilla para muchos restaurantes y lugares de ocio nocturno. Esta es la responsabilidad y la forma de gobernar de los separatistas.
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