Si se hace el ejercicio de ir al Diccionario de RAE y se van mirando cada una de las palabras del enunciado de este artículo, nos daremos cuenta que hay semejanzas y similitudes entre esos vocablos.
Unos u otros señalan e indican cómo el ser humano va captando su realidad inmediata y esa realidad inmediata la perciben a través de la familia, y ésta se deriva por naturaleza de un padre y una madre, que son los que inician esa realidad más inmediata.
De aquí aquel famoso dicho que dice que para educar a un niño hace falta toda una tribu. El Papa Francisco en su discurso a la Asociación Italiana de Padres de Familia cambió la palabra «tribu» por «aldea» y añadió que «La escuela no sustituye a los padres sino que los complementa».
Y en España es claro lo que afirma la Constitución en El artículo 27: «3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».
Desafortunadamente en España desde la nueva etapa democrática iniciada en 1978 los políticos han sido incapaces de ponerse de acuerdo en consensuar una ley general de Educación. Por si fuera poco, dada esa incapacidad desde 1979 y 1996, se desarrolló un largo proceso de descentralización que transfirió muchas competencias del Estado, y entre ellas, se transfirió la educación, tanto la universitaria, como la no universitaria.
En ese inmenso guirigay que se ha convertido de la educación española hubo una ley, que duró lo que duran las leyes en este país, que se denominó la LOGSE, una ley educativa que creó una generación de analfabetos, tal dijo entre otros, el novelista Antonio Gala. Y por si ello fuera poco afirmó que en la universidad “escriben con absoluto desprecio de la ortografía y la sintaxis”.
Y de esos polvos han venido los actuales barros, en donde nuestros país tristemente es el que tienen una mayor deserción escolar de toda Europa nada menos que el 23.5%, siendo la media de la UE el 11.9%.
Dado que actualmente no tenemos una ley general para toda España que se cumpla y la Alta Inspección del Estado vigile su cumplimiento, la realidad es que tenemos tantos sistemas educativos como comunidades autónomas.
Y cada comunidad arrima el ascua a su sardina, es decir se ha llegado a un localismo impresionante, recuerden lo que denunciaron los editores de libros el año pasado: “Los editores denuncian presiones políticas de todas las CC AA para modificar los libros de texto. el nulo respeto a la libertad de cátedra» que ejercen los consejeros de «todas las autonomías» para lograr sus propósitos y conseguir que de los libros de texto «desaparezcan los ríos, como en el caso de Canarias», para que el conde de Barcelona Wilfredo el Velloso sea «Guifré el Pilòs pero no se hable de los Reyes Católicos» (Cataluña) o se cite a la corona catalano-aragonesa, que «no figura en ningún texto de la Edad Media porque no existe».
Un ejemplo, no dicen donde nacen los ríos que pasan a por su territorio y se estudia en el tramo que le toca sin saber ni dónde nace ni donde desemboca. Hagan la prueba con sus hijos, nietos, sobrinos.
Como ha escrito Javier Cercas vivimos en tiempos donde algunas profesiones y personas “aparte de la falta de sentido de la realidad y de la ignorancia de la historia es su soberbia”. Thomas Piketty, señaló a los políticos del PSOE y Podemos en enero del 2015, animó a los líderes del PSOE y Podemos a invertir en educación e investigación, como respuesta a la creciente desigualdad y solución a la crisis.
Por lo que se está viendo no hemos avanzado mucho en ese terreno y lo peor es que no hay día en que la educación no sea un conflicto continuo en nuestra sociedad, tanto por tirios como por troyanos. Por ello creo que sería adecuado que los políticos que tienen por razón de dedicación estos menesteres, y los padres preocupados, tuvieran a bien leer algunas obras que analizan la realidad de nuestro mundo educativo.
En este sentido merece la pena destacar al historiador Pedro Antonio Heras que lleva publicado varios libros sobre como se ha desarrollado la educación en algunas autonomías poniendo énfasis en dos de ellas Cataluña y El País Vasco, la última obra que acaba de publicar tiene un título más que significativo: “Educar en la mentira. Adoctrinamiento y manipulación en las aulas de Cataluña y El País vasco” (Ed. Almuzara. 2019).
Son 412 páginas en la que se diseccionan excelentemente la realidad de nuestro sistema educativo en esas dos autonomías, en las que no solamente se adoctrina sino que se tergiversa la historia y la enseñanza de una manera falaz y torticera.
Les invito a leerlo para que pueda reflexionar, si los lodos que tenemos en nuestro país actualmente no son una clara consecuencia de los polvos que se ha dejado esparcir por años en nuestro sistema educativo que es, sin ninguna duda, francamente mejorable, al margen de pines, frases redondas, memes, eslóganes y quisicosas que cada día intentan disimular el lenguaje, como ha señalado Alex Grijelmo en sus artículos, como se está manipulando el lenguaje y el sentido torticero de bastantes palabras.
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