La hipocresía del Ejecutivo de Pedro Sánchez no conoce límites. Mientras la Agencia Tributaria lanza una costosa campaña para persuadirnos de las «bondades» de pagar impuestos con el eslogan «Lo que das vuelve», el Gobierno se dedica a tirar ese mismo dinero por la ventana.
La joya de la corona del gasto superfluo es la Televisión Española (TVE), utilizada descaradamente como herramienta de marketing político. El PSOE no ha dudado en inyectar más de 34 millones de euros públicos a productoras cercanas a personajes afines, como David Broncano y Andreu Buenafuente. Este astronómico desembolso se justifica para financiar un programa de humor, ‘La Revuelta’, que actúa como una evidente plataforma de propaganda para el presidente Sánchez, y un concurso llamado ‘Cuánto, cuánto, cuánto’.
Esos 34 millones, que «vuelven» según Hacienda, en realidad se esfuman en manos de amigos del poder. Este dinero podría haberse destinado a sanidad, educación o a aliviar la carga fiscal de las familias. En su lugar, se usa para pagar a comunicadores que hacen el trabajo sucio al Gobierno en la televisión pública. Un uso desleal de los fondos de todos los españoles.
Pero el derroche no se detiene en TVE. Recientemente, el Ejecutivo no dudó en gastar cerca de un millón de euros en una operación puramente propagandística. Este dinero se empleó en enviar un buque militar para «proteger» a la flotilla de Gaza. Una acción que levantó serias críticas por su dudosa necesidad y su elevado coste.
Este millón también sirvió para costear los billetes de vuelta de personas adineradas que participaban en esta expedición. Ciudadanos con recursos, como la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, vieron sus gastos cubiertos con el esfuerzo del contribuyente. Un gesto de insolidaridad que revela las prioridades del PSOE.
A todo esto, se suma la continua y peligrosa cesión de fondos al secesionismo catalán. Sánchez sigue regando con dinero público a los separatistas, financiando así una agenda identitaria que busca romper la unidad de España. Cada euro entregado a los secesionistas es un cheque en blanco para continuar con sus políticas divisivas y excluyentes.
Mientras la campaña de Hacienda habla de «dar», la realidad es que el Gobierno de Sánchez no hace más que malgastar sin escrúpulos. El dinero de los españoles se destina a mantener una televisión dócil, a operaciones de postureo internacional y a contentar a los socios que mantienen a Sánchez en el poder.
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