Los españoles (y catalanes por supuesto) tenemos mucha suerte dado que nunca nos falta entretenimiento. No hay nada mejor que tener a muchos jugadores en pista, a la vez, con ganas de ser recordados. De tal modo que puedes oír/leer/ver tantas tonterías simultáneamente que no sabes a cuál prestarle más (o menos) atención dado que, si pestañeas un segundo, te puedes perder alguno de esos momentos “épicos” que se inventan nuestros vulgares políticos para decirnos: ¡¡aquí estamos!! Y como nuestra querida España se ha convertido en país de pandereta electoral continua (tal tiovivo sin freno) tenemos “folclore” a troche y moche. Para los que no son de mi generación, a troche y moche significa “acción que se realiza de modo absurdo e irracional”. Es decir, dos de las grandes cualidades de nuestros políticos de última generación: lo absurdo y lo irracional.
Y en ese momento irracional me encuentro cuando intento describir lo absurdo de la “foto CSI” de nuestro bien peinado presidente Sánchez. Sí, el marido de Begoña Gómez, para que vayan centrándose en el personaje si es que no se acuerdan mucho de él. Pues no se le ocurre al bello Apolo otra cosa que, tras pasar unos días destrozando espina dorsal de tanta reverencia a los príncipes árabes, acercarse al Valle de los Caídos y “sacar el comodín de Franco” para que los fieles súbditos españoles se den cuenta que el socialismo sigue luchando contra el franquismo. Heroico.
El único problema estriba en que Franco está muerto desde hace 49 años, casi medio siglo. Que ya ha sido desenterrado y vuelto a enterrar por mor de la propaganda izquierdista. Y que es imposible matarlo de nuevo. De hecho, hay un dato estadístico que debería hacer pensar a los estrategas socialistas: más del 60% de la población española actual nació tras la muerte del General, por lo que la “historia bata CSI” y monsergas varias de foto más propia de manicomio triste y frío de la muy comunista y extinta URSS, literalmente “se la trae al pairo” a la mayoría de la población en ese rango de edad (menos de 50 años). Y a los que somos mayores es más que probable que también, porque nadie se cree ya que si “gobiernan los fachas Franco volverá y nos quitarán las pensiones”. Disculpen, nadie no, algunos muy maduros votantes socialistas siguen comprando ese discursito. Pero cada vez son menos….
Sin embargo, en el ámbito de la irracionalidad, existe una gran incongruencia entre el relato y la realidad. La Guerra Civil fue una asquerosa y dura guerra entre hermanos, familiares y amigos que se encontraron en bandos distintos. En batalla murieron cientos de miles de jóvenes españoles que lucharon por sus ideales y, otros, porque les obligaron a luchar. Pero lo peor, por ejemplo en Cataluña, fue la gran represión y las múltiples matanzas de civiles en retaguardia, que se han silenciado porque no queda bien manchar el buen nombre socialista, de ERC, de la CNT-FAI y de la izquierda en general.
En total fueron 26.606 los catalanes y españoles asesinados (sin juicio ni causa) por el odio en Barcelona y el resto de provincias catalanas entre 1936 y 1939 por ser curas, monjas, empresarios, botiguers o, sencillamente, por ir a misa los domingos o “caer mal” (tal como recoge el libro del Historiador catalán César Alcalá titulado “La cobardía de ERC. Los 10 primeros meses de la guerra civil”). En el otro lado de la balanza hay que poner a los 3.500 juzgados y posteriormente asesinados en Catalunya, por el gobierno franquista una vez acabada la Guerra Civil. Otros que tampoco debieron morir, pero a éstos últimos se les santifica mientras a los anteriores 26.606 se les ignora. Cosas del relato y de la inventiva de la izquierda.
Pero no está todo el show político circunscrito al Valle de los Caídos pues en Cataluña seguimos sin aburrirnos. Ha empezado la batalla del “quien la tiene más larga y se inventa la más gorda”. Una batalla en la que están muy metidos Esquerra, con Aragonés al frente, contra Puigdemont (no representa a ningún partido salvo a si mismo). Esta semanita hemos escuchado en boca del Molt honorable President de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonés, en un alarde de simpatía, proximidad y modernidad que ha sorprendido a propios y a extraños, que va a ir al Senado (sí al Senado de las Españas sito en Madrid) a “trolear” los presuntos tortazos dialécticos y chanzas que le quieran hacer desde la bancada del PP o de quien se ponga por delante. Sólo se recuerda un hecho de semejante valentía en la historia contemporánea de nuestro país: el de la lidia de 7 toros por parte Jesulín de Ubrique en 1994, en la plaza de toros de Aranjuez, ante 9.000 señoritas que le lanzaron bragas, sujetadores y otras cosas menos decorosas al ruedo.
Fuera de ese memorable momento Jesulín que quedó para los anales historia, es más que probable que la puesta en escena de Aragonés ante los miembros de la Comisión General de Comunidades Autónomas del Senado se convierta en otro de esos “grandes momentos de la lucha por el independentismo”. Realmente eso es lo que espera el aún President pues no se está por monsergas cuando manifiesta “como independentista y de izquierdas, trolear al PP siempre es apetecible”. Pues nada, valiente, llévate tiritas por si acaso aunque, eso sí, tendrás lo que has ido a buscar: la foto ante el “Espanya ens roba” que te falta para la colección.
Y hablando de fotos mira por dónde que llega el viernes pasado y nos enteramos que Puigdemont se está acercando sigilosamente a nuestra frontera con Francia. De hecho, está tan confiado en su “vuelvo a casa” que ha recogido los muebles y la vajilla que ha birlado de Waterloo y se la está llevando a un pueblecito del sur françoise. Sí, sí, lo han leído bien, al sur de Francia no a España. No se preocupen que por el momento no pisará suelo español hasta que hayan salido 25 leyes de amnistía y tenga la certeza de que no va a pasar ni un minuto en prisión. O no. Porque si las encuestas no le salen bien siempre tiene el comodín de Companys: la foto tras los barrotes de la cárcel. Que tío más cansino….
Ya lo ven, éste es un país de teatrillo continuo: todo por la foto. Mientras tanto, nadie gobierna ni soluciona los problemas de los catalanes y españoles. Adelante con los faroles y a seguir votándolos para que sigan tomándonos el pelo 4 años más sin dar ni golpe mientras enchufan a los coleguis a golpe de sueldazos a cambio de lametones.
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