Josep Lluís Alay, un profesor universitario que acompañaba a Carles Puigdemont cuando le detuvieron en Alemania, inició este martes en twitter una campaña de desprestigio contra la Unidad Militar de Emergencias por el hospital de campaña que estaba montando en Sabadell.
Esta instalación, que fue solicitada por la alcaldesa socialista de la localidad, Marta Farrés, fue paralizada por la Generalitat, según han publicado diversos medios citando fuentes del Govern, por encontrarla “demasiado militar”.
La respuesta en redes por parte de los que defienden el buen trabajo que hace la UME, tanto en Sabadell como en otras localidades catalanes, ha sido amplia.
Hemos escogido algunas de las mejores respuestas a Josep Lluís Alay. Comenzamos con un ‘zasca’ en toda regla de un constitucionalista, que de manera irónica, difundió una foto de una suite de lujo con el texto «¡Esto es lo que haremos nosotros! ¡Orgullo de país! Y helado de postre».

Otra le reprocha, de manera contundente, el doble rasero de los secesionistas y su incapacidad para plantear soluciones, cuando es la Generalitat las que tiene las competencias en Sanidad.

El tuitero Jesús Arce ha replicado las críticas de Alay a las tiendas de campaña de una manera efectiva y muy clara.

Lo hizo difundiendo imágenes de otros hospitales de campaña que se han levantado en países desarrollados para afrontar la crisis del coronavirus, y que son también a base de tiendas de campaña o elementos similares, tanto en Italia como en Estados Unidos.

Esta misma estrategia la utiliza otro tuitero, con la imagen de cómo se estaba levantando un hospital de campaña en uno de los lugares más icónicos de los Estados Unidos, el Central Park en Nueva York.

La ironía ha sido utilizada ampliamente por los constitucionalistas cansados de los ataques secesionistas a la Unidad Militar de Emergencias. Uno ha recurrido a una imagen de la casa que Carles Puigdemont tiene en la ciudad belga de Waterloo, y que tiene el pomposo nombre de «Casa de la República».

Y otro ha preferido argumentar que si la «estética militar» molesta a los secesionistas en un hospital de campaña, igual prefieren levantar una carpa circense.

Otros han preferido recordar los recortes y la falta de nueva inversión en Sanidad aplicados en los últimos años por los gobiernos de Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra.

O reprochan la labor secesionista de los que se dedican a las «críticas baratas desde la barandilla», en vez de «ayudar en primera fila».

Y no faltan las alusiones, con ironía, al futuro que los independentistas tienen para los jubilados catalanes con la crisis del coronavirus.

Las respuestas a Alay han sido docenas, aquí solo les hemos ofrecido una muestra de las que respondían sin insultar, pero con contundencia.
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