El presidente valenciano, Carlos Mazón, ha anunciado su dimisión. Cede ante la presión política tras la trágica gestión de la DANA que asoló la provincia de Valencia hace algo más de un año, dejando un balance de 229 víctimas mortales. La decisión marca el fin de su breve etapa al frente de la Generalitat. Un mandato truncado por la catástrofe y las controversias que rodearon la respuesta de su gobierno a la emergencia.
Sin embargo, en un movimiento calculador, Mazón mantendrá su acta de diputado en Les Corts. Esto le permite conservar su condición de aforado, una protección judicial clave ante la investigación que instruye un juzgado de Catarroja sobre la gestión de aquella riada.
La jornada de su anuncio coincide con la declaración como testigo de la periodista Maribel Vilaplana, quien compartió mesa con Mazón aquel fatídico 29 de octubre de 2024. Los detalles de aquellos días siguen alimentando la causa judicial.
La dimisión de Mazón, un dirigente del Partido Popular, establece un precedente de asunción de responsabilidades. Es una exigencia que la izquierda en el poder parece rehuir sistemáticamente ante sus propios escándalos. El acuerdo de su salida se fraguó este domingo tras una conversación con el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo. La dimisión de Mazón también incluye el abandono de la dirección del PP valenciano.
Ahora, se abre un periodo de interinidad. Mazón presidirá este martes su último pleno para formalizar la salida del vicepresidente de Reconstrucción, Francisco Javier Gan Pampols, y seguirá en funciones hasta que el PP consiga un nuevo pacto de investidura.
El sucesor propuesto por los populares es Juanfran Pérez Llorca, actual portavoz parlamentario y alcalde de Finestrat, quien deberá negociar de nuevo el apoyo de Vox para ser investido. La vista del PP, sin embargo, ya está puesta en las elecciones de 2027, con la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, como la gran favorita de Génova para liderar el partido.
La dimisión de un presidente autonómico por una crisis de gestión severa es un acto de higiene democrática. El contraste con la actitud del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es demoledor. Si Mazón dimite por la DANA, ¿cuántos escándalos y crisis ha superado Sánchez sin asumir ninguna responsabilidad ni dimisión en su entorno? La Moncloa debería tomar nota del listón ético que se acaba de fijar. Además, la responsabilidad de Sánchez en el desastre de Valencia es evidente, por la inacción del Gobierno de España tras esta grave catástrofe.
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