Que el responsable de seguridad diga que hablar de inseguridad en Barcelona es una «barbaridad» es motivo de dimisión inmediata.
O nos toma por tontos o es incapaz de protegernos.
🧵 Abro hilo con la dura REALIDAD de los datos oficiales del Ministerio del Interior. 👇🏻 pic.twitter.com/BjTiylHGhZ
— Gonzalo de Oro 🇪🇦 (@gonzalodeoro) March 14, 2026
Barcelona se ha consolidado como la ciudad más peligrosa de España bajo la gestión socialista. Los datos oficiales del Ministerio del Interior son demoledores y desmienten el relato oficial del Ayuntamiento. La tasa de criminalidad en la capital catalana ya supera los 100 delitos por cada 1.000 habitantes. Esta cifra supone doblar la media nacional y dejar atrás a ciudades como Madrid o Valencia.
Gonzalo de Oro (VOX) ha denunciado que la inseguridad en las calles no es una percepción, sino una estadística cruda. Mientras el gobierno local intenta minimizar el problema, la violencia real no deja de crecer en los barrios. Los incidentes con arma blanca se han disparado un 23%, una cifra que debería forzar dimisiones inmediatas. La realidad es que Barcelona es hoy el escenario principal de robos con violencia y agresiones sexuales.
La gestión de la multirreincidencia por parte del PSC y sus socios es un fracaso absoluto que indigna a los vecinos. Resulta incomprensible que solo cinco delincuentes hayan sido detenidos 350 veces en un solo año tal y cómo ha denunciado De Oro basándose en las estadísticas del Ministerio del Interior. Esta impunidad sistémica demuestra que los criminales entran por una puerta y salen por la otra sin consecuencias. El Ayuntamiento prefiere vivir en un mundo paralelo antes que afrontar la degradación de la convivencia.
Desde el grupo municipal de VOX se acusa directamente al consistorio de mentir sobre la creación de nuevos juzgados. La falta de control en las calles es la norma en una ciudad que parece haber renunciado a la ley y el orden. Al filtrar los datos por municipio, Barcelona aparece sistemáticamente a la cabeza de las listas de infracciones penales. Es la ciudad con mayor número de robos con violencia por habitante de todo el país.
Las comparativas realizadas por plataformas independientes confirman que la ciudad registra casi el 30% del total de hurtos de España. Es inaceptable que una sola urbe concentre tal volumen de actividad criminal ante la pasividad de sus responsables. Mientras tanto, el ‘Barça’ sigue siendo de lo poco que mantiene el brillo internacional de una ciudad castigada. Los ciudadanos de a pie, sin embargo, viven con un miedo que los políticos del PSC se niegan a reconocer.
El aumento de la criminalidad afecta especialmente al turismo y al comercio local, pilares económicos de la ciudad. Una capital que no puede garantizar la integridad física de sus habitantes está destinada al fracaso. La impunidad no puede seguir siendo la marca de la casa en una ciudad que un día fue referente de orden. El tiempo de las excusas y las falsas promesas se ha agotado para el socialismo catalán.
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