Votar a Illa en 2021 fue un fiasco, un error y un timo. Y quien lo haga en 2025 ya sabrá a qué atenerse. Nadie podrá decir que no lo sabía, que ni se imaginaba que su socio preferente es ERC. Se reprochó a Arrimadas que no hiciera nada tras ganar las elecciones de 2017. Con razón. E incluso se acusó a la líder de CS de irse de Cataluña. Muy mal. Pero hay que reconocer, aunque sea tarde, que esta no perdió la dignidad y la decencia, como sí ha extraviado por el camino de la vergüenza el primer secretario del PSC. No es nada personal. Ni en uno ni en otro caso.
Ahora está por ver, eso sí, si los catalanes lo han captado. Si se han dado cuenta del engaño. Que Illa gane las elecciones de 2025 no solo no sirve para nada, si uno es un ciudadano con interés político, no nacionalista y con ideas progresistas, sino que es contraproducente, pues no hay nada más alejado de la igualdad, la solidaridad, la justicia, la fraternidad y el avance que los partidos independentistas. Los votos del PSC han servido para sostener un proyecto totalitario (inmersión lingüística, reparto de cargos, intervención abusiva del gobierno…). Solo hay que ver las cuentas de la Generalitat para 2024. ¿Ganar las elecciones para ser el líder de la oposición y, a la vez, el sostén del gobierno de Aragonès?
Si a eso se suma el caso Koldo, que es ya el caso Ábalos y no hay que descartar que una derivada de este se convierta en el caso Illa, estamos a un telediario de que desde el PSC, y el PSOE, claro, se invoque la amnistía para los delincuentes de 2017 como el bálsamo de Fierabrás y se diga y reitere hasta la saciedad que en Cataluña se vive mejor ahora que hace siete años. ¡Será para Illa y los suyos que como tontos útiles ya no son insultados en público! ¡Madre mía cómo está Cataluña!
Un exsocio, y a pesar de esto amigo, me recriminó, hace unos días, que fuera tan duro con el PSC, y con Illa por extensión, desde mi atalaya parisina. Que es muy fácil pontificar desde la distancia, que recordase por lo que había pasado el PSC durante los tripartitos de Maragall y Montilla, que hiciera memoria por la situación de casi inanición vivida antes y después del referéndum del 1-O, que no se puede olvidar el esfuerzo llevado a cabo por los socialistas para mantener unida a Cataluña… Mi respuesta fue sencilla y desahogante: “Por eso, Manel, por eso, por todo esto y por lo que vendrá, el PSC es ya el estorbo principal de los que no quieren que Cataluña se rompa”.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 5, 10, 20, 50 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















