El Catalán
Lazo negro
  • El Catalán
  • Política
  • Sociedad
  • TV3
  • Medios
  • Opinión
  • Deportes
  • Cultura
  • Vida
  • Hablemos de futuro
  • Donar
  • Suscríbete
No hay resultados
Ver todos los resultados
  • El Catalán
  • Política
  • Sociedad
  • TV3
  • Medios
  • Opinión
  • Deportes
  • Cultura
  • Vida
  • Hablemos de futuro
  • Donar
  • Suscríbete
No hay resultados
Ver todos los resultados
DONAR
El Catalán
No hay resultados
Ver todos los resultados
El Catalán Cultura

Carlos Cuesta: «El comunismo provoca pobreza y hambruna y el capitalismo crea libertad y riqueza»

Entrevista al autor de "¡Viva el capitalismo! ¡Viva la libertad!".

Por Sergio Fidalgo
sábado, 9 de mayo de 2026
en Cultura
9 mins read
 

Contenido relacionado

El alegato de Carlos Cuesta en defensa del capitalismo y la libertad

De la autoayuda al autoengaño

Sergio Fidalgo en el programa de Carlos Cuesta: «Con la reforma de la sedición nos han dejado vendidos»

Sergio Fidalgo: Muy buenas, estamos con Carlos Cuesta. Antes de nada, quiero recordaros que cada semana mantenemos una campaña de micromecenazgo para editar un libro de apoyo a la Guardia Civil. El sanchismo intenta expulsar, poco a poco, a sus agentes de Cataluña para satisfacer a sus socios separatistas. A Cuesta ya le conocéis por ser uno de los responsables de Libertad Digital y EsRadio. Además de su programa de radio, sus artículos y su contenido en YouTube, ahora ha publicado un libro con la editorial Espasa (¡Viva el capitalismo! ¡Viva la libertad!) en el que argumenta con un numero abrumador de datos por qué el capitalismo es el mejor sistema para nuestra sociedad. Explica cómo la izquierda intenta empobrecernos para convertirnos en esclavos. Carlos, ¿por qué te has lanzado con un libro tan especial?

Carlos Cuesta: Es un libro que no es apto para las «sincronizadas»; no llegarían ni aunque lo intentaran. Antes que nada, me sumo a tu campaña de apoyo a la Guardia Civil porque me parece absolutamente necesario. Lo hicieron todo en el País Vasco y ahora les quieren echar de Cataluña porque no quieren símbolos españoles allí. Todo mi apoyo para ellos.

Contestando a tu pregunta, creo que era necesario porque estamos en medio de una campaña anticapitalista que puede provocar un daño tremendo. Hay que parar el avance de todas estas teorías «woke» que nos dicen que tenemos que vivir como si estuviéramos hace cuatro o cinco siglos, renunciando al desarrollo, a la propiedad privada y a la libertad. El libro es una reclamación y una defensa del sistema que garantiza la libertad.

La primera parte del libro es un análisis histórico, donde recojo los hitos que ha logrado el capitalismo. La gente debe saber que es la plasmación de la propia libertad y dignidad humana. En el momento en que una persona deja de ser siervo en los regímenes absolutistas, pasa a ser un trabajador que puede vender su trabajo. A partir de ahí, es dueño de sus actos y de su propiedad privada. Sin propiedad privada no hay garantía de libertad; si no puedes tener tu casa o el fruto de tu trabajo, pasas a depender del Estado, que es lo que buscan las dictaduras comunistas.

El capitalismo ofrece el capital como factor productivo a cualquier persona en igualdad con el resto. No hay nada más democrático ni más libre. Por eso les molesta; ellos, los defensores de lo «woke», quieren concentrar las decisiones y el capital en manos de «lo público», pero ¿quién manda en lo público? Mandan los políticos. El capitalismo es una mecánica para garantizar la libertad de las personas frente a esos estamentos.

Cuesta divulga la Escuela de Salamanca

Sergio Fidalgo: En este libro asociamos el capitalismo a menudo con el fenómeno anglosajón, pero mucha gente desconoce que gran parte del capitalismo tiene una raíz española en la Escuela de Salamanca. Los principales teóricos del liberalismo la citan continuamente, pero no es un hecho muy conocido en nuestro país.

Carlos Cuesta: Totalmente. La gente tiene que saber que aquí hubo una potencia que hizo una labor extraordinaria de la cual podemos sentirnos muy orgullosos con el descubrimiento y la culturización de América. A partir de ahí se desarrolló una legislación y escuelas intelectuales envidiables.

La Escuela de Salamanca ya desarrollaba conceptos desde la dignidad humana y la libertad, partiendo del principio de que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y, por tanto, somos libres. Desarrollaron teorías sobre los precios; decían que solo el mercado y Dios en su infinita sabiduría podían saber cuál era el precio justo de un producto.

Ese conocimiento viene de nuestra Escuela de Salamanca y fue heredado después por Adam Smith, la Escuela Austriaca, Hayek o Von Mises. El problema es que en España a veces cargamos contra nuestra propia historia, cuando es un pecado no sentirse orgulloso de lo que logramos.

Sergio Fidalgo: Vamos, que a estas izquierdas que venden que el capitalismo es anti derechos humanos, habría que decirles que ya en el siglo XVI era justo lo contrario desde sus inicios, ¿no?

Carlos Cuesta: Totalmente. Es ridículo. El capitalismo, como un fenómeno de expansión industrial o económica, comienza con las quiebras de los absolutismos, pero evidentemente se nutre de un planteamiento intelectual y liberal previo. El capitalismo no es que no sea un enemigo de los derechos fundamentales, es que es el mayor garante de los mismos. Si tú no puedes vender tu trabajo, si no eres dueño de tu trabajo ni del fruto de este, si no tienes propiedad privada, si te quitan tu casa o tu libertad, ¿qué tipo de hombre eres? El tipo de hombre que ellos quieren.

Bueno, pues el que queremos algunos es un hombre libre, y ese hombre libre tiene que tener, sí o sí, el control del fruto de su trabajo. Esta es la clave. ¿Y cómo tienes ese control? Para empezar, pudiendo decidir tu trabajo, cosa que no existía en el absolutismo ni ha existido en infinidad de regímenes comunistas donde a los niños les dicen: «Tú vas a ir a gimnasia olímpica porque a mí me da la gana» o «tú vas a dejar de trabajar donde estás porque a mí me da la gana». O a los que les hacen pasar una hambruna, como ocurrió en Ucrania en la época de la URSS, cargándose a tres o cuatro millones de personas porque el Estado utiliza el grano para su política planificada.

Así es el comunismo, y el capitalismo es exactamente lo contrario. ¿Cómo pones en manos de la gente su propio presente y su futuro? Poniendo en manos de la gente el capital. Eso es el capitalismo. El capitalismo es, simple y llanamente, convertir el capital en un factor productivo de acceso libre; por eso se conceden los créditos.

Pero es que, además, hay una cosa maravillosa: los mayores críticos del capitalismo son los que más lo han hiperutilizado para lo que nunca hay que usarlo. Todos los gobiernos socialistas se han hiperendeudado. El capitalismo plantea un principio de responsabilidad: «Yo pido un préstamo porque confío en mi negocio o en la compra de mi casa». Lo que hacen los poderes públicos es justo lo contrario: dicen «yo me voy a endeudar, pero no en mi nombre, sino en el vuestro, que vais a pagar con impuestos mi deuda». Yo voy a disparar el gasto en auténticas imbecilidades —por no decir en cosas malas para vosotros— y cuando llegue el momento de pagarlo, lo pagáis vosotros.

Eso no es capitalismo, es la mayor deformación del mismo. Pero ese vicio y ese abuso lo han utilizado precisamente aquellos que están todo el día criticándolo. Oye, pues ya que te molesta tanto la utilización del capital, deja de utilizarlo en nuestro nombre, porque básicamente eso tiene un nombre y se llama robo.

Cuesta desmonta el «decrecimiento»

Sergio Fidalgo: Sí, porque esta teoría del robo de la izquierda, de intentar que seamos dependientes, ha cogido una nueva forma que llaman «decrecimiento»: seamos más pobres para que el planeta sea mejor. Pero ellos no son más pobres, son más pobres todos los demás.

Carlos Cuesta: Una cosa, ¿tú has visto lo que pasa en Rusia? A Putin, ¿le ves más rico o más pobre que antes? Más rico, ¿verdad? ¿A Kim Jong-un cómo lo ves? No tiene pinta de faltarle alimento ni ninguna otra cosa. Vámonos a territorio patrio, a España. ¿Tú le veías así de desmejorado a José Luis Ábalos cuando estaba metido dentro de la trama? ¿O a Koldo García Izaguirre? Todos los que plantean la anulación de la propiedad privada y nos llaman «grandes tenedores» o «fondos buitre» quieren anular el capitalismo para ti, para mí y para los que nos están viendo, nunca para ellos. Ellos se acaban quedando con todo el control y todo el dinero. Es un vicio.

Sergio Fidalgo: Una de las partes más interesantes de tu libro es que te dedicas a desmontar, uno por uno, varios mantras de la izquierda. Te voy a plantear uno para que nos des un aperitivo de lo que es tu obra —que insisto, que es muy rigurosa y documentada, no es un ensayo político de «artillería inmediata», sino un libro de fondo que se entiende con una argumentación clara—. El mantra es: «el avance de los países ricos implica el robo a los países pobres». ¿Qué les dices a esas «almas de cántaro» que se lo creen?

Carlos Cuesta: Esto es algo maravilloso que se desmonta simplemente con los datos. Si esto hubiese sido así, la historia del capitalismo tendría que haber mostrado un gran aumento de los ratios de pobreza. Sin embargo, desde que comienza el capitalismo, los ratios de pobreza absoluta —la de pasar hambre y morir de frío de verdad— han pasado de oscilar entre el 75% y el 80% en todo el planeta, a estar actualmente en niveles por debajo del 15%. El dato es abrumador y aplastante.

Según ellos, cuando alguien crece es porque le roba a alguien. Trasladémoslo a una empresa: cuando la gente en una empresa trabaja más, es más productiva y consigue más clientes, los consiguen para todos, ¿no? ¿No le va mejor a toda la empresa? ¿No acaban subiendo los sueldos a todo el mundo?

Dicen: «Es que el jefe es más rico». Claro, porque ha tenido el valor de jugarse su presente, su futuro y su capital para sacar adelante una empresa. Hagamos los demás lo mismo y tendremos el mismo premio si nos sale bien. Pero en el momento en el que el jefe consigue eso, ¿qué pasa por debajo? Que a sus directivos les paga más. Y como a sus directivos les paga más y cada vez acceden a clientes más exigentes, sus trabajadores tienen que ser más profesionales, a los cuales también se les paga más. El resultado es que acaba cobrando más todo el mundo. Eso es el capitalismo.

La tesis contraria es la suya: «Nosotros creamos unas unidades productivas en las que, si tú trabajas, no te preocupes que el sueldo no te lo voy a subir. Es más, si consigues una casa, te la voy a llenar de okupas. Es más, como se te ocurra ahorrar, te voy a meter un impuesto de patrimonio, y otro para los grandes patrimonios, otro para los grandes ricos, otro para los grandes tenedores…». Y cuando no te quede nada, ¿qué es lo que vas a decidir? Que va a trabajar su tía la del pueblo. Obvio.

Ese es el resumen de lo que ha ocurrido en todas las economías comunistas. ¿Y el resultado cuál es? Que todas esas empresas del comunismo se van al garete. Es justo lo contrario de lo que ocurre con el capitalismo; en vez de ir incrementando los sueldos, lo que ocurre es que se van bajando hasta que llega la quiebra de esas empresas y de esos países. Así ganó Ronald Reagan a la URSS: les ganó provocándoles una quiebra porque eran incapaces de seguir la carrera productiva que lanzó este presidente de Estados Unidos. Esa es la historia. Lo que pasa es que ellos no pueden ni siquiera admitir esto porque les avergüenza, pero es la realidad. En el momento en el que ves lo que ocurre con el capitalismo, tumbas todos los mantras socialistas.

La mentira de los aranceles

Sergio Fidalgo: Otro mantra: «Defendamos a los pobres poniendo aranceles».

Carlos Cuesta: Es una barbaridad. En el momento en el que tú pones un arancel, ¿quién lo acaba pagando? El arancel es un impuesto en el que dices: «Oye, dentro de mi país, si entra algo de otro país, ¡zaca!, impuesto». Muy bien, pongámonos en España: llegan unas zapatillas Nike. ¿Quién compra las Nike en España? Los españoles. Entonces, ¿a quién le estás poniendo el arancel? A los españoles.

Resultado: ese español pierde poder adquisitivo. Entonces, ¿qué es lo que estás consiguiendo? Dices: «No, pero voy a hacer que no compren Nike, que compren una marca nacional». Vale, muy bien. ¿Qué es lo que ocurre con esa marca nacional? Que observa que Nike ahora es más cara. ¿Qué hace? «Anda, con el mismo producto puedo subir el precio». Te estoy quitando poder adquisitivo sin darte una mejor calidad. Resultado: ¿quién vuelve a perder poder adquisitivo? Anda, otra vez el españolito.

Eso son los aranceles. Es un invento que no sé qué tipo de insensato económico se inventó en algún momento. Lo que está defendiendo es otro mecanismo de recaudación y, por tanto, de robo a la sociedad. Eso son los aranceles: impuestos. Y creo que estamos ya de los impuestos hasta las narices y un poquito más arriba.

Sergio Fidalgo: El libro, de Editorial Espasa, ¡Viva el capitalismo, viva la libertad!, es realmente fácil de leer, pero es un libro profundo que alimenta, porque tendrás el suficiente argumentario para cuando te encuentres al típico «cuñado» de Podemos o del PSOE que te venga con el «¡Oh, el decrecimiento es muy bueno para salvar el planeta!» y el resto de mantras de la izquierda «woke». Aquí hay chicha, hay argumentación, hay datos y, sobre todo, hay sustancia. Defendamos nuestras libertades, que nos las quieren robar. La batalla cultural se da con libros, y libros bien redactados que aporten, como el de Carlos Cuesta.

NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 5, 10, 20, 50 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.

 

TV3, el tamborilero del Bruc del procés

Sergio Fidalgo relata en el libro 'TV3, el tamborilero del Bruc del procés' como a los sones del 'tambor' de la tele de la Generalitat muchos catalanes hacen piña alrededor de los líderes separatistas y compran todo su argumentario. Jordi Cañas, Regina Farré, Joan Ferran, Teresa Freixes, Joan López Alegre, Ferran Monegal, Julia Moreno, David Pérez, Xavier Rius y Daniel Sirera dan su visión sobre un medio que debería ser un servicio público, pero que se ha convertido en una herramienta de propaganda que ignora a más de la mitad de Cataluña. En este enlace de Amazon pueden comprar el libro.

necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo

Etiquetas: CapitalismoCarlos Cuestacomunismo
Publicación anterior

Los Mossos hacen bien en observar a los profesores radicales que usan a los alumnos como rehenes

Contenido relacionado

Una escena de 'Pensionistas'. Foto: Nosomosnadie
Cultura

Irma Soriano, Rosa Benito y Loreto Valverde aterrizarán en el Teatro Apolo con la comedia ‘Pensionistas’

miércoles, 6 de mayo de 2026
Cultura

‘Torrente Presidente’, el fenómeno cultural del 2026

domingo, 3 de mayo de 2026
Cultura

El alegato de Carlos Cuesta en defensa del capitalismo y la libertad

sábado, 2 de mayo de 2026
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Sobre nosotros

  • Quiénes somos y seguridad
  • Contacto
  • Publicidad

Secciones

  • Política
  • Medios
  • Sociedad
  • Deportes
  • Cultura
  • Economía
  • Vida
  • Humor
  • Opinión
  • Aviso legal
  • Política de privacidad y de cookies

Copyright © 2017-2026. El Catalán. Todos los derechos reservados. Powered by APG.

  • El Catalán
  • Política
  • Sociedad
  • TV3
  • Medios
  • Opinión
  • Deportes
  • Cultura
  • Vida
  • Hablemos de futuro
  • Donar
  • Suscríbete
Not enough quota to unlock this post
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?