El periodista Luca Costantini, desgrana la trayectoria de Íñigo Errejón en su cuarto libro (‘El personaje’. La esfera de los libros), un análisis demoledor sobre el político que, según el autor, representa la «historia política de una impostura». El libro traza un recorrido desde los orígenes del cofundador de Podemos hasta su devenir actual, evidenciando los claroscuros de una formación que fue pionera en la nueva izquierda española. Costantini subraya que Errejón es una figura paradigmática de la «política veloz» que, junto a Pablo Iglesias, introdujo el populismo de izquierda inspirado en América Latina.
La irrupción de Podemos hace diez años, en 2014, se sustentó en la crisis económica, pero sus fundadores también revolucionaron la comunicación política. Términos como polarización, habituales hoy, fueron llevados al debate público español por ellos. También popularizaron la confrontación directa con los medios de comunicación tradicionales, a los que tildaron de «casta», usando las redes sociales para conectar sin filtros con el electorado. Este modelo ha sido emulado con éxito por otras formaciones, incluso por el PSOE de Pedro Sánchez, según el escritor.
El tándem inicial de Iglesias y Errejón fue «poderoso» y renovador, aprovechando el descontento social. Errejón, a pesar de ser un «no-fundador» a ojos del sector pablista, aportó su experiencia en comunicación, adquirida en países como Bolivia, Ecuador o Venezuela, e incluso en Estados Unidos. Su estrategia de presentarse como un movimiento «transversal» y no como una nostalgia postcomunista resultó electoralmente ganadora.
Sin embargo, el éxito se desinfló a partir de 2016 con las primeras luchas internas. El ala más «comunista» de Podemos, proveniente de las Juventudes Comunistas, comenzó a ver a Errejón como un rival que intentaba «robarle el partido» a Iglesias. Errejón se encontró acorralado y fue en ese momento cuando encontró un insospechado «escudo protector» en ciertos medios de comunicación.
Las carencias de Errejón
El autor destaca el «mimo» de una parte de la prensa, especialmente la de izquierdas, hacia Errejón. Estos medios, históricamente cercanos al PSOE, buscaban una alternativa controlable a la izquierda socialista, un «mirlo blanco» de la izquierda radical que pudiera ser «domesticado». Le empujaron a liderar Podemos, con el objetivo de convertir al partido en una «muleta» o aliado minoritario del PSOE.
La ambición política de Errejón se vio constantemente lastrada por una «carencia de valentía», un defecto que Pablo Iglesias supo explotar. Iglesias, quien entiende el liderazgo como un «hipercarisma» weberiano, consideraba que Errejón carecía de esa capacidad innata. El momento decisivo fue el congreso de Vistalegre 2 en 2017, donde Errejón amagó con pugnar por el control, pero finalmente no presentó una candidatura, dejando a sus seguidores sin general.
Tras su derrota, Iglesias consolidó su poder con un gesto de falsa «amabilidad». Le ofreció un «exilio político» en la Comunidad de Madrid, a cambio de que Errejón «destrozara su ejército» de apoyos internos y aceptara la lista electoral impuesta por el líder. Muchos afines a Errejón consideraron este acatamiento como una traición a sus principios y a su corriente.
Errejón, víctima de su estrategia
Los partidarios de Errejón ya le habían aconsejado abandonar Podemos mucho antes, al constatar que la estructura estaba férreamente controlada por Iglesias. La decisión de irse y crear un nuevo partido, como finalmente hizo con Más Madrid años después, llegó tarde. Se perdió una oportunidad de plantar cara y crear una formación autónoma en el momento de mayor fuerza de la facción errejonista.
La estrategia de Errejón de buscar espacios vacíos de liderazgo para luego tomar el control de la organización ha sido un patrón recurrente, desde Podemos hasta Movimiento Sumar. Sin embargo, sus conflictos internos en todas estas organizaciones demuestran una incapacidad para consolidar un proyecto propio más allá de la ambición personal de mando.
Costantini también destaca como Errejón ha sido víctima de su propia estrategia, la de la polarización entre mujer y hombre, usando el feminismo radical para conseguir rédito político. Su apoyo sin fisuras a la ley de violencia de género se ha vuelto en su contra una vez ha sido acusado de acoso sexual. Aunque el autor comenta que sí al final consigue ser absuelto Errejón intentará una nueva reinvención de su ‘personaje’.
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