Ignacio Garriga ha vuelto a poner el foco en la brecha social que generan las políticas de movilidad actuales. El secretario general de Vox y líder en Cataluña ha denunciado que las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) son un ataque directo a la igualdad. Según el dirigente, estas restricciones están diseñadas para segregar a la población entre ciudadanos de primera y de segunda categoría.
La protesta ha tenido lugar este sábado en el corazón de Barcelona. Una caravana de vehículos convocada por la formación ha bloqueado el tráfico frente al Monumento a Colón. El mensaje de Vox es claro: las restricciones no son ecológicas, sino profundamente injustas y meramente recaudatorias para las arcas municipales.

El discurso de Garriga apela al trabajador que no puede permitirse renovar su vehículo para adaptarse a las exigencias climáticas de la administración. Para Vox, se trata de una medida clasista que impide el libre movimiento de quienes dependen del coche para trabajar. La crítica se dirige especialmente a una gestión política que parece desconectada de la realidad económica de muchas familias.
No se trata solo de una movilización puntual en la calle. Garriga ha anunciado una ofensiva total contra estas normativas en todos los frentes posibles. La estrategia de Vox incluye la presentación de alegaciones ante la justicia para tratar de tumbar una legislación que consideran arbitraria. El objetivo es frenar la implementación de las ZBE en los municipios catalanes donde todavía no son definitivas.
La formación se presenta como la única voz que defiende a los perjudicados por estas prohibiciones. Según Garriga, la oposición será frontal tanto en las instituciones como en los ayuntamientos. No están dispuestos a aceptar que el derecho a la movilidad dependa del poder adquisitivo o del modelo de coche que cada ciudadano posea.
Esta movilización en Barcelona es solo la punta del iceberg de una campaña mucho más amplia en toda Cataluña. Vox ha iniciado una recogida de firmas masiva para canalizar el descontento social que estas medidas están generando. La presión se trasladará también al espacio público con la instalación de vallas informativas que alertan sobre los efectos de las restricciones.
Desde un punto de vista jurídico, el partido confía en que los tribunales puedan poner freno a lo que consideran un exceso regulatorio. Ya existen precedentes donde la justicia ha cuestionado la proporcionalidad de estas áreas restringidas. La batalla legal se plantea como un recurso necesario ante lo que perciben como una imposición ideológica de la izquierda y el separatismo.
El fenómeno de las ZBE ha generado un intenso debate sobre hasta dónde pueden llegar los ayuntamientos en la limitación de derechos fundamentales. Mientras el Gobierno central y la Generalitat insisten en los objetivos medioambientales, la oposición de centro-derecha advierte de las consecuencias económicas. La falta de alternativas de transporte eficientes agrava el malestar de los usuarios.
La jornada de protesta en Colón ha servido para medir el pulso de un sector de la ciudadanía que se siente ignorado por las élites políticas. Garriga busca expresar ese sentimiento de agravio frente a una agenda climática que se impone a golpe de sanción. La gestión de la movilidad se ha convertido en un nuevo campo de batalla ideológico en el panorama catalán.
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