Ámsterdam (sensatez), 1 – Barcelona (locura), 0

Barcelona, que era una de las grandes favoritas para acoger la Agencia Europa del Medicamento, ha quedado eliminada en primera ronda y al final ha sido Ámsterdam la ciudad ganadora.

El proceso secesionista ha destrozado las posibilidades de la capital catalana, porque era improbable, tras abandonar este organismo Londres por el Brexit, que las instituciones europeas le concedieran la sede a una ciudad que forma parte de una región que sufre un intento de segregación respecto a un Estado miembro.

Las instituciones comunitarias han optado por una ciudad sin problemas de posibles segregaciones. Porque en tiempos agitados, la estabilidad es un valor en alza. Y Barcelona, gracias a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y, también, a Ada Colau, es una ciudad poco fiable dado que las leyes no son respetadas o son desafiadas tanto por el gobierno autonómico, como por el municipal.

Entre los chicos de Arran intentando expulsar a los turistas de Barcelona, y Esquerra y el PDeCAT declarando la República Catalana en el Parlament al final una institución más que deseable recalará en Holanda.

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