El 1 de octubre, a pesar de la chaladura de un buen número de políticos locales secesionistas que han dedicado un buen número de plazas y calles a esta fecha, no hay nada que celebrar.
Ese día unos miles de catalanes intentaron dar un golpe de Estado para arrebatar los derechos civiles y políticos a millones de conciudadanos. Y cuando la policía democrática actuó siguiendo las órdenes de la justicia democrática, comenzó un carrusel de propaganda y mentiras que aún dura.
Ni ‘mandato del 1 de octubre’, ni nada de eso. Ese día no se celebró ningún ‘referéndum’ que ‘legitimara’ una ‘República catalana’. Aunque lo repitan un millón de veces, seguirá siendo mentira.
Ese día se demostró que el secesionismo no tiene ningún respeto por los derechos políticos de los que no piensan como ellos. Que no nos pidan que les ‘entendamos’ porque ellos demostraron su desprecio.
De hecho, cada vez que un separatista dice que «se vaya» de Cataluña a quién no piensa como él no hace más que demostrar la pasta de la que está hecho: supremacismo y desprecio hacia los demás.
Comentario editorial de elCatalán.es
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















