La novela titulada “1.984” escrita por George Orwell y publicada en 1.949 -nada menos que 75 años- vuelve a estar de moda si es que en algún momento lo dejó de estar. Si tienen la ocasión y no lo han hecho todavía les recomiendo que lean el libro (lo encontrarán en todas las librerías) o visionen cualquiera de las películas que lo versionaron, tanto en 1.956 dirigida por Michael Anderson, como la más popular del mismísimo 1.984 dirigida por Michael Radford y que tenía como protagonistas a dos grandes actores como John Hurt y Richard Burton.
El argumento principal de “1984″ se desarrolla en un mundo totalitario ficticio donde el Estado, liderado por el Partido y su líder omnipresente conocido como el Gran Hermano, controla todos los aspectos de la vida de las personas. La historia sigue a un empleado del Ministerio de la Verdad cuya tarea es alterar registros históricos para que coincidan con la versión actual del Partido. El empleado comienza a cuestionar la verdad oficial y se rebela contra el control opresivo del Estado. La novela aborda temas como la manipulación del lenguaje (a través del «neolenguaje»), la vigilancia masiva, el revisionismo histórico y el control del pensamiento. «1984» es interpretada como una advertencia sobre los peligros del totalitarismo y la pérdida de libertad individual.
Año 2.024. España gobernada por una coalición de partidos de izquierdas y “neocomunistas” de tinte totalitarista. Soportada en votos por la extrema derecha nacionalista de vascos y catalanes a cambio de nuevas prerrogativas de amnistías y regalos inconfesos. Que profesan una reverencial admiración y seguimiento de “el relato” y que disponen de la mayoría de televisiones públicas y prensa “del movimiento” que generan un rodillo difícil de desviar. Que son capaces de darle la vuelta a una realidad histórica y convertirla en mentira para dar cabida a su “nueva realidad”. No me digan que no se parece esto a un intento de adormilar y entontecer el pensamiento del pueblo soberano. Sólo nos faltan los trajes y vestimentas grises para ser como los protagonistas del libro de Orwell aunque verán como poco falta para ello….
Uno de los últimos “regalos” que ha logrado la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea ha sido alcanzar un acuerdo provisional sobre el Reglamento Europeo de Libertad de Medios de Comunicación (European Media Freedom Act, EMFA) con el supuesto fin de «contrarrestar la desinformación, en el marco del Plan de Acción para la Democracia Europea, destinado a empoderar a los ciudadanos y a construir democracias más resilientes en toda la Unión Europea».
Claro, uno lee esto tal cual y le parece bonito hasta que percibe un redactado en el que se leen palabras como “desinformación”, “empoderar” o “resiliente” y se hace dos preguntas: ¿quién lo presenta? Y, ¿quién va a tener el poder de ser el juez? Entonces es cuando empiezo a temblar… Cualquier cosa que presente un comunista auténtico, que no se esconde jamás, como el catalán Ernest Urtasun, actual inquilino de la cartera de Cultura, me da que pensar.
Porque entre la tirria que tiene esa gente de Sumar, Comuns, socialistas, esquerrans, Juntitos, peneuvistas, etc. a los medios de comunicación o la prensa que “no es suya” y a que cualquiera pueda escribir y opinar libremente saliéndose de “el relato” oficial y las ganas que demuestran a diario queriendo dirigir todo lo dirigible (jueces y fiscales, por ejemplo) para poder manipular a su antojo, paso del tembleque al miedo absoluto.
Vestirán el reglamento europeo como un portal de transparencia y bondad absoluta. Y Europa, que en general es indolente y sólo se preocupa por la pasta, tragará. O igual es que también están interesados en manipularnos hasta dejarnos sin ideas propias. No sé. Con esa Europa cándida que cada vez es más absurda me puedo imaginar todo… y más.
Por si acaso voy a enviar a la tintorería el “traje gris” para estar preparado el día que los sesudos “policías del pensamiento” de la novela de George Orwell resuciten y nos hagan borrar la historia, reescribir una nueva y estructurar un pensamiento único en el que el “Gran hermano”, de izquierdas por supuesto, nos vigile. En Cataluña ya lo hemos vivido con “el procès”. Fueron capaces de inventarse todo lo que quisieron y ahora el Psoe de Sánchez los va a “resucitar”. Le llamaremos 2.024. Pedazo año nos espera.
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