El Palacio de la Generalitat abrió hoy sus puertas para desplegar una nueva liturgia política. Los consellers Alícia Romero y Albert Dalmau convocaron a los grupos parlamentarios con un objetivo claro: vender las bondades del nuevo modelo de financiación.
Vox decidió no acudir a la cita informativa liderada por los departamentos de Economía y Presidencia. Para la formación, este encuentro no es más que una escenografía diseñada para normalizar lo que consideran un agravio comparativo. Su ausencia marca una línea roja frente a un Ejecutivo que intenta articular un consenso amplio sobre el polémico concierto económico.
El partido argumenta que no participará en lo que define como un «teatro» político. Desde su perspectiva, sentarse a negociar estas cuotas es contribuir a la consagración de la desigualdad entre ciudadanos. La formación sostiene que el resto de los partidos presentes en la mesa están aceptando, por acción u omisión, la ruptura del principio de solidaridad.
La formación defiende que la verdadera igualdad no se mide en mesas de negociación autonómicas. Su propuesta es clara: un sistema fiscal único y una prestación de servicios públicos idéntica en todo el territorio nacional. No aceptan que la calidad de la sanidad o la educación dependa del código postal donde resida el contribuyente.
El discurso de la formación huye de lo que denominan «monsergas» territoriales y pactos de despacho. Consideran que el modelo de financiación singular es una concesión más del sanchismo para mantener la estabilidad en la Generalitat. Por ello, rechazan cualquier fórmula que se acerque al concepto de concierto o cupo catalán.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















