Las Ramblas han sido, de siempre, uno de los epicentros de la vida política y social de Barcelona. Aunque en los últimos tiempos se ha convertido en un feudo de los turistas que visitan la capital catalana, sigue siendo un buen barómetro del pulso de la ciudad. Si la delincuencia asola este paseo, es que la seguridad esta mal en el resto de distritos. Si los vecinos y comerciantes protestan contra el Ayuntamiento, es que hay mar de fondo, en general contra el equipo de Gobierno, sea el que sea.
Este sábado, en plenas Ramblas, en el Teatro Poliorama, la gran incógnita política de las próximas elecciones municipales, Valents, dio un golpe sobre el tablero barcelonés, y el catalán en general, para decir «aquí estamos nosotros». Lo abarrotaron, y en un acto con una escenografía cuidada, presentaron a los responsables de sus juntas locales y, sobre todo, a sus cuatro alcaldables en las cuatro capitales catalanas.
Por supuesto, elogiamos el fichaje de Ángeles Ribes por Lérida, básicamente porque durante el mandato 2015-2019 consiguió que en esta ciudad el ayuntamiento se apuntara al bilingüismo en la relación con los vecinos y que las esteladas en edificios o espacios públicos fueran retiradas por la Guardia Urbana enseguida que se ponían. Ahí queda eso y ojalá tanto Valents, como otros partidos no separatistas, consigan estos mismos objetivos en sus municipios. Los alcaldables de esta formación tienen un buen espejo en el qué mirarse.
El quinteto que lidera esta formación (Eva Parera, Albert Guivernau, Jean Castel, Juan Arza y Joan López Alegre) han conseguido, en un tiempo récord, situar a Valents en el mapa político catalán. La cuestión es en cuántos municipios conseguirán superar la barrera del 5%, sobre todo cuando hay otras tres marcas — PP, VOX y Ciudadanos — compitiendo en el campo del constitucionalismo de centro-derecha y derecha y hay un gran riesgo que en muchos municipios más de uno estos partidos se queden fuera.
En mayo de 2023 nos jugamos que el mapa municipal esté absolutamente dominado por el separatismo en sus diferentes marcas (Comunes incluidos) y por un PSC que no queda claro en qué campo quiere jugar, a tenor de sus pactos en el Congreso con Esquerra y sus ofrecimientos constantes a pactar con Aragonès los presupuestos. Valents está pisando fuerte, pero una cosa es llenar teatros y otra cosa es llenar las urnas de votos. Pero, al menos, es una formación que vende ilusión y no líos internos, y eso le sitúa en una senda de posible crecimiento. El tiempo dirá, que siete meses en política es una eternidad.
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