
Parte del secesionismo inició hace un par de años, tras la fuga de empresas de Cataluña, una campaña contra los «bancos del Ibex», para apostar por entidades financieras más complacientes con la causa separatista.
Una de las entidades financieras beneficiadas por esta operación fue la Caixa d’Enginyers, que además fue la caja que concedió la hipoteca a Pablo Iglesias y a Irene Montero para adquirir su chalet en Galapagar.
En redes algunos secesionistas han mostrado su malestar porque Caixa d’Enginyers presuntamente ha endurecido sus condiciones, y les aplica comisiones que ellos no esperaban.
Una usuaria asegura que «los que hemos cerrado cuentas en los bancos del Ibex y las hemos abierto en Caixa d’Enginyers dónde todo era maravilloso y que ahora nos quieren cobrar 35 euros por una tarjeta normal de débito, ¿qué hemos de hacer? ¿Dónde hemos de ir ahora?».
Y a continuación se pregunta: «¿Se quieren aprovechar de los clientes que no queremos al Ibex? ¡Qué malnacidos son todos!».
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