El constitucionalismo volverá a salir este domingo a las calles de Barcelona, en esta ocasión para mostrar su absoluto rechazo a la amnistía que estarían negociando el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez y el prófugo Carles Puigdemont. Toda una afrenta y una humillación para los que durante aquellos días lucharon contra los golpistas y sus fieles.
Buceando por la red social X nos hemos encontrado con un hilo elaborado por una profesora que durante todos aquellos días tuvo que sufrir las humillaciones y las chulerías de los secesionistas, que se consideraban poseedores de la verdad. El relato de la profesora es el ejemplo de lo que tuvieron que aguantar muchos catalanes aquellos días. A continuación, relatamos íntegramente su testimonio y su reflexión sobre la amnistía.
«Después del 1-0 tuve que decir en el trabajo por qué no iba a hacer huelga. «Porque yo no soy independentista». Una compañera pidió que se informara a las familias de qué maestros irían a trabajar «como si nada», poniendo nombres y apellidos. Dije que el mío lo podían poner el primero, que me daba igual. La dirección no accedió a hacer eso (bien), pero a partir de ese momento, todo fueron gestos de desprecio. Compañeras que ni saludaban, otras me hacían «putaditas» como tirarme papeles expresamente, ponerse delante cuando iba por el pasillo para que me tuviera que apartar yo, decir cosas delante de mí como «putos españoles, nunca podré mirarlos a la cara», «ay, cuidado con lo que decimos, a ver si alguna española se va a ofender», «son unos desgraciados apoyando la violencia»», relata la profesora en su cuenta de X.
«Crearon un grupo de whatsapp dejándome fuera, claro. Un día, a la hora de las reuniones de mediodía, no había ninguna maestra en ningún lado. Resulta que estaban en una clase viendo la comparecencia de Puigdemont. Me trataban como al enemigo, y al enemigo, ni agua. Fueron meses de aguantar mierda y más mierda, de salir cada día llorando.Luego, por la calle, conocidos y «amigos» de toda la vida, que te miraban como si hubieras matado a alguien. Y los disturbios, las barricadas, los CDR liándola a todas horas y sus líderes animando. Era todo insoportable y daba miedo, miedo de verdad«, continúa explicando esta valiente contraria a la independencia de Cataluña.
«Ahora resulta que se van a ir todos de rositas, que lo que hicieron, bien hecho está. Hay que ser muy, pero que muy hijo de p*, para apoyar la amnistía solo para mantenerse en el poder. No es favorecer un clima de concordia, es una humillación para los que sufrimos aquello. Esta gentuza puede pasarse la ley el forro y no pasa nada. Y luego vendrá el referéndum disfrazado de consulta para la consulta y su p* madre. Y sus votantes tragarán y aplaudirán con las orejas porque al menos no gobierna la derecha. Es para echarse a llorar del asco que da todo«, una posición compartida por muchísimos catalanes, que este domingo lo demostrarán en Barcelona.
Después del 1-0 tuve que decir en el trabajo por qué no iba a hacer huelga. «Porque yo no soy independentista». Una compañera pidió que se informara a las familias de qué maestros irían a trabajar «como si nada», poniendo nombres y apellidos. Dije que el mío lo podían poner el
— Esther (@esther41280) October 1, 2023
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