El Mágico Espanyol ha arrancado la temporada superando las expectativas. Gran parte del mérito recae en dos figuras clave: Manolo González y Fran Garagarza – al que deseamos una total recuperación –. El técnico ha inyectado carácter a la plantilla. El Espanyol de hoy es un bloque que compite cada minuto y que nunca baja los brazos. La solidez mental y la alta intensidad son la marca registrada del entrenador.
Garagarza, artífice de la permanencia de la campaña anterior, ha conseguido ensamblar un equipo que ofrece garantías. La sensación general es que este año la permanencia ya no es un problema, tras alcanzar los 30 puntos en 16 jornadas. El «algo más» será el gran objetivo a seguir.
Rendimiento individual de alto nivel
El vestuario ha respondido con creces a la exigencia. En ataque, Dolan ha asumido un rol protagonista, aportando creatividad y llegada. En la defensa, el liderazgo es claro: Leandro Cabrera ha sido un auténtico muro. Le acompañan en un gran nivel Calero, un superlativo y enchufado Omar, y un Carlos Romero en clara progresión.
La portería también inspira confianza. Dmitrovic ha sido decisivo en momentos clave, aportando experiencia y temple a la zaga. En la punta de ataque, Roberto es un delantero sin complejos que remata y asiste con generosidad bien acompañado por Kike. Por su parte, Pere Milla ha tenido un inicio de campaña potente.
En el RCDE Stadium se palpa una atmósfera especial. La afición siente que este Espanyol tiene derecho a la ambición. Ya no solo se juega al fútbol: se pelea por un sueño. La afición, que tanto ha sufrido, espera que esta vez los anhelos se cumplan.
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